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Las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo:
Sus repercusiones en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales
Ginebra, 28 febrero - 3 marzo 2000
Organización Internacional del Trabajo Ginebra
Copyright ©2000 Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Ilustración tapa: Geri Hall
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La Oficina Internacional del Trabajo ha elaborado el presente informe como documento de base para los debates que se mantendrán en el Coloquio sobre las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. El Consejo de Administración de la OIT, en su 273.ª reunión (celebrada en noviembre de 1998), decidió que en el programa de reuniones de las actividades sectoriales para el período 2000-2001 se incluiría una reunión sobre el tema siguiente: Las tecnologías de la información en las industrias de los medios de comunicación: sus repercusiones en el empleo, las condiciones de trabajo y las relaciones laborales. En su 274.ª reunión (celebrada en marzo de 1999) el Consejo de Administración decidió que el Coloquio sobre esta cuestión debería celebrarse en Ginebra del 28 de febrero al 3 de marzo del año 2000, que contaría con la asistencia de 63 participantes, y que se invitaría a los 21 países que se indican a continuación: Alemania, Argelia, Brasil, Bulgaria, Camerún, Canadá, China, Egipto, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Francia, India, Japón, Jordania, México, Reino Unido, Senegal, Suecia, Tailandia y Ucrania. También se propuso incluir en una lista de reserva a los siguientes países, que serían invitados en caso de que algunos de los gobiernos mencionados en la primera lista declinara la invitación: Argentina, Chile, Colombia, Comoras, Filipinas, Finlandia, Ghana, Grecia, Honduras, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Mauritania, Nigeria, Países Bajos, Perú, Portugal, Rumania, Santa Lucía, República Árabe Siria, Suiza, Turquía y Uruguay.
Además, se elegiría a 21 representantes de los empleadores y de los trabajadores sobre la base de consultas con los Grupos respectivos del Consejo de Administración. La finalidad del Coloquio será el intercambio de opiniones sobre determinadas cuestiones sociales y laborales del sector de los medios de comunicación y del espectáculo que experimenta una rápida evolución (teledifusión y radiodifusión, industria cinematográfica, actuaciones en directo, medios de comunicación e industrias gráficas editoriales), el examen de cuestiones como la piratería lesiva del derecho de autor, la situación del empleo, los acuerdos contractuales y la protección social, las iniciativas en materia de formación así como la promoción del diálogo social, a fin de elaborar conclusiones que orienten la futura labor de la OIT.
El Coloquio forma parte del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, cuya finalidad es prestar asistencia a los gobiernos y a las organizaciones de empleadores y trabajadores a fin de ampliar su capacidad para abordar de forma equitativa y eficaz los problemas sociales y laborales de determinados sectores económicos. También es una forma de señalar a la atención de la OIT determinadas cuestiones sociales y laborales que afectan a sectores específicos. Una de las principales formas de lograr este objetivo es el recurso a reuniones tripartitas y, en fecha más reciente a coloquios, en los que se reúne a una selección representativa de delegados de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores de países que destacan en determinados sectores. Esas reuniones están también en conformidad con la reorientación de uno de los objetivos estratégicos de la OIT, a saber: reforzar el tripartismo y fomentar el diálogo social a nivel internacional.
1. Tendencias generales de las tecnologías de la información y de la comunicación
Las tecnologías de la información fomentan la mundialización en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo
Nuevos productos, nuevas modalidades de trabajo y nuevas ocupaciones
2. Repercusiones generales de las tecnologías de la información en los procesos, en el contenido y en las funciones del gobierno en los medios de comunicación y el espectáculo
Radio y teledifusión
La industria cinematográfica
Actuaciones en directo
Medios de comunicación (periodistas de radio y revistas)
Los efectos sobre los trabajadores: menos derechos y más presiones
Pros y contras de las nuevas tecnologías
El periodismo en los nuevos medios de comunicación
Teletrabajo
Radio y teledifusión, cinematografía y actuaciones en directo
Periodistas
Industrias editoriales e industrias gráficas
Trabajadores de la radiodifusión, los medios de comunicación y la industria cinematográfica no incluidos en las secciones anteriores
Impacto diferencial de las tecnologías en los trabajadores de uno y otro sexo
5. Impacto de la tecnología de la información en la seguridad y la salud
Mejoras resultantes de la tecnología de la información
Imprenta y artes gráficas
Diseñadores gráficos
Trabajadores ante pantalla
Artistas escénicos y otros trabajadores afines
Músicos
Actores
Efectos especiales
Periodistas
Nuevos riesgos y amenazas a la salud relacionados con la tecnología
6. Las tecnologías de la información y la formación
Nuevos requisitos en materia de calificaciones para los trabajadores de los medios de comunicación y del espectáculo
Iniciativas de formación de los gobiernos, la industria y los sindicatos
7. Tecnologías de la información y piratería del derecho de autor
Importancia y naturaleza de la piratería, pérdida de ingresos para la industria y los trabajadores
Medios para luchar contra la piratería -- legislación, tributación, códigos de protección, cooperación entre trabajadores y empleadores
Las normas pertinentes de la OIT
La protección internacional de las actuaciones, los organismos de radiodifusión y los artistas intérpretes: la Convención de Roma
Actividades de otras organizaciones internacionales en este ámbito
La acción de la OIT en el sector de los medios de comunicación y del espectáculo
9. Diálogo social en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo
Propuestas para una posible acción de la OIT
Lista de cuadros y gráficos
Gráfico 1.1. Las 10 más grandes empresas de espectáculos, publicación e impresión en el mundo, según Fortune (según el volumen de empleo), en 1999
Gráfico 3.1. Variación del empleo en los diarios españoles, 1992-1998
La información que figura en este informe se ha extraído de una vasta gama de fuentes, aunque cabría subrayar que se dispone de pocas estadísticas sobre la tendencia del empleo en las industrias objeto de examen. Se recurrió ampliamente a una diversidad de publicaciones, artículos de prensa, información extraída de sitios en la Web y textos no publicados. Además, los Estados Miembros y las organizaciones de trabajadores y de empleadores de la OIT aportaron valiosa información. El informe fue redactado por el Sr. John Myers, del Departamento de Actividades Sectoriales, sobre la base de contribuciones aportadas por un equipo compuesto por Linda Wirth, Brigitte Steck y Tara Bradbury, de documentos de antecedentes elaborados por Darryl Nelson, Peter Leisink, Garry Neil y Grant Buckler, de contribuciones escritas presentadas por algunos participantes en el Coloquio de 1997 sobre la convergencia de los medios de comunicación múltiples (multimedia), entre los que cabe citar a Jürgen Warnken, del Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales, Alemania; Robert Zachariasiewicz, Director de Asuntos Públicos, del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos; Walter Durling, miembro empleador del Consejo de Administración de la OIT y del Consejo Nacional de la Empresa Privada de Panamá; y Phil O'Reilly, Director Ejecutivo de la Asociación de Editores de Periódicos de Nueva Zelandia -- así como material complementario aportado por Vittorio di Martino (equipo interdepartamental de análisis e informes) y Messaoud Hammouya (Oficina de Estadística).
1. Tendencias generales de las tecnologías
de la información y de la comunicación
Debido al auge de la venta de computadoras, teléfonos portátiles y otros aparatos de las tecnologías de la información y de la comunicación y al incremento sin precedentes de su capacidad, al desarrollo de redes por satélite, cable u otros medios, y al aumento del ancho de banda, entre otros motivos, han surgido nuevas formas de distribución mediante las cuales pueden ofrecerse productos y servicios de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. La reestructuración de esas industrias, y su inclusión en un movimiento que apunta a la constitución de una industria integrada de la información obedecen en gran medida a esos importantes avances de la tecnología, para los cuales se utiliza en general el término convergencia(1). Esa convergencia se funda en las innovaciones tecnológicas de la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones. Mediante la digitalización, todos los tipos de datos -- independientemente de su origen -- pueden manipularse e integrarse en la base de su estructura común de información. Además, el desarrollo de la tecnología vía satélite y fibra óptica ha abierto la posibilidad de transmitir rápidamente un volumen cada vez mayor de información por segundo. El desarrollo de los circuitos integrados y la creciente capacidad exponencial de los microchips tuvieron una importancia fundamental en la comunicación de datos y en la integración de los distintos tipos de comunicación electrónica.
El ordenador y el modem, junto con muchos otros servicios e innovaciones de los soportes lógicos y físicos de las tecnologías de la información y de la comunicación, nos han situado en la cumbre de una etapa sumamente significativa del desarrollo de la historia de las comunicaciones humanas, con frecuencia denominada «sociedad de la información» y han transformado las modalidades de trabajo de muchos hombres y mujeres en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo. Los cimientos de la super autopista de la información se sentaron hace años, ya que se basan en la totalidad del sistema que componen los siguientes elementos: redes vía teledifusión, radiodifusión, cable, satélites y computadoras; sistemas de teléfonos digitales sin cable por microondas, redes de teledifusión y radiodifusión móvil y celular así como otros sistemas mediante los cuales se transmiten datos, información, material audiovisual y comunicaciones. A diario la gente recibe, almacena, procesa, presenta en pantalla y envía una gran variedad de textos, fonogramas e imágenes, inclusive películas y programas de radio y de televisión, en su país y en todo el mundo. Uno de los desafíos más importantes es la integración de esos elementos diversos y dispares en un sistema sin fisuras, digital, de banda ancha, interactivo y de alta velocidad, con miras a completar la autopista, garantizando que llegue a todas las partes del mundo donde sea necesaria y que puedan tener acceso a ella tantas personas como sea posible.
El elemento clave para comprender los nuevos medios de comunicación es reconocer que el contenido, independientemente de que se envíe en un CD-ROM (disco compacto -- memoria de sólo lectura), en un DVD (disco vídeo digital o disco versátil digital), en un disquete o mediante una red de alta velocidad, debe ser procesado por una computadora antes de poder utilizarse. La innovación en que se funda este proceso es la digitalización, es decir, la transformación de todos los tipos de información, fonogramas e imágenes en un sistema uniforme basado en los dígitos uno y cero que permiten una infinidad de combinaciones. Gracias a este proceso los distintos medios de comunicación son ahora más compatibles, porque todos se han reducido a bits de información digital equivalentes.
La tecnología digital ha venido utilizándose desde hace algún tiempo; no obstante, la revolución de los medios de comunicación comenzó en realidad en el decenio de 1990 con la aparición de la tecnología de la compresión, que permitió comprimir, almacenar, manipular y transmitir un volumen de información digital sin precedentes. Entre algunas de las innovaciones recientes cabe citar: la televisión digital interactiva -- los espectadores eligen sus propios ángulos de cámara al contemplar determinados acontecimientos deportivos y pueden repetir determinadas tomas o momentos interesantes mientras continúa el programa, también pueden realizar transacciones interactivas, por ejemplo, efectuar transacciones bancarias (telebanking), comprar una amplia gama de productos y servicios a diversos proveedores, etc.; libros electrónicos -- ediciones digitales de libros que se descargan a un ordenador personal y posteriormente se transfieren a un lector de libros electrónicos; y el soporte lógico de compresión MP3 (abreviatura de la expresión en inglés «Moving Picture Expert Group Layer 3») para la difusión en la red de Internet «webcasting» y la venta directa de grabaciones musicales en Internet (aunque este sistema favorece la transferencia de versiones ilegales o «pirata» desde sitios en la Web) -- los archivos de música MP3 pueden almacenarse en los ordenadores y reproducirse en equipos de música o reproductores portátiles con una calidad cercana a la perfección.
En menos de un decenio, el concepto de «sociedad de la información» se ha generalizado en los países industrializados, donde la mayor parte de las personas están en contacto frecuente con las tecnologías de la información y de la comunicación en su vida cotidiana, por ejemplo, el tratamiento de información mediante redes informáticas en los lugares de trabajo, la utilización de cajeros automáticos y el barrido de los códigos de barras de los artículos de consumo por los empleados de las tiendas. Esos cambios son reales, pero no debería sobreestimarse la importancia de los nuevos medios de comunicación electrónica. En el futuro inmediato, los medios de comunicación tradicionales, incluidas las publicaciones impresas, no serán reemplazados por otros, y el porcentaje de la población con conexión a Internet todavía es muy bajo. En enero de 1999, tan sólo el 1 por ciento de la población mundial tenía una dirección en Internet (Internet Protocol - IP) -- incluso en los Estados Unidos tan sólo el 11 por ciento de la población tenía dirección electrónica(2). Los datos sobre conexiones a Internet también demuestran que África, América Latina y la mayor parte de Asia no están conectadas a la economía mundial de la información. En lo que respecta a las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, la mayor parte de las empresas de países industrializados disponen de conexiones múltiples a Internet y utilizan ampliamente las tecnologías de la información y de la comunicación, si bien en los países en desarrollo esto sería la excepción y no la norma.
¿Cuáles son las perspectivas para el siglo XXI?, la publicación Business Week sugiere que «nos conectaremos a una red de Internet que nos ofrecerá libros, vídeos y música -- y aportaremos a la misma nuestras propias creaciones. Se producirá una expansión de la expresión artística y se difuminarán las fronteras entre artistas y consumidores. En efecto, la red abre un tentador camino de regreso a la democracia del arte preindustrial» ... «las cámaras e instrumentos electrónicos son cada vez más inteligentes y baratos. Con el tiempo, el soporte lógico permitirá a los aficionados realizar grabaciones y películas con una calidad igual a la conseguida en un estudio -- que sorprenderán, gustarán y animarán a audiencias que estarán más allá del escenario de su sala de estar. En un futuro más lejano, la red de Internet -- o el sistema que la haya reemplazado -- ofrecerá a los artistas los medios para hacer su propia promoción»(3). Otro comentarista señaló: «La tecnología actual ha iniciado ya una revolución en la forma en que escuchamos y adquirimos música grabada. Ha hecho tambalear los cimientos de la industria de la música y la grabación, y es muy probable que favorezca nuevos avances en la holografía y la televisión digital»(4). De forma más general, la convergencia de los multimedia podría llegar a convertir los hogares de muchos países industrializados en un centro de consumo de bienes y servicios mucho más directo que antes -- por ejemplo, mediante el comercio electrónico, las transacciones bancarias electrónicas, la televisión interactiva y la red de Internet. Esta tendencia hacia un comercio basado en la convergencia de los multimedia subyace en muchas de las fusiones y adquisiciones que actualmente se realizan en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo.
La repercusión de las tecnologías de la información y de la comunicación, los efectos de sinergia conexos y el aumento de la eficacia «han influido en la composición y la estructura de la mano de obra y han modificado considerablemente las condiciones y las modalidades de trabajo. También han mejorado sustancialmente la situación de los trabajadores, especialmente durante los últimos años. Este es un fenómeno relativamente nuevo. A medio plazo las tecnologías de la información y de la comunicación afectarán prácticamente a todos los empleos»(5).
Las tecnologías de la información fomentan
la mundialización en las industrias de los
medios de comunicación y del espectáculo
En esas industrias la evolución de la tecnología se realiza a un ritmo vertiginoso, de forma que cada vez es más difícil distinguir las fronteras que antes separaban publicación, impresión, teledifusión y espectáculo. Al mismo tiempo, esas industrias basadas en conocimientos están vinculadas a las industrias de la informática y de las telecomunicaciones en el proceso de convergencia de los multimedia. Con frecuencia las modalidades de empleo que ofrecen las industrias de las publicaciones, del periodismo, de la cinematografía, la teledifusión y el mundo del espectáculo, exigen, a diferencia de las ofrecidas diez años atrás, conocimientos técnicos distintos y modifican la situación de muchos trabajadores, evolución que continuará en los próximos años. Es cada vez más probable que los empleadores de este sector sean conglomerados de empresas multinacionales de los multimedia. Con frecuencia la función de los gobiernos se ha desplazado de una participación directa, como empleador en los sectores de la teledifusión y la publicación, entre otros, a una función más distante de carácter normativo, y ahora es más probable que los trabajadores queden enmarcados en modalidades atípicas de empleo y estén menos amparados por las negociaciones colectivas.
El gran incremento del consumo de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo ha sido un fenómeno mundial que ha afectado incluso a los países más pobres, al tiempo que en los países desarrollados se ha convertido en un hito de la economía postindustrial basada en la información. Esa expansión ha estado estrechamente vinculada a la introducción y utilización de las tecnologías de la formación y de la comunicación, que han potenciado una gran ampliación de los mercados de los medios de la comunicación y del espectáculo, al aumentar el número y la cobertura geográfica de los canales de teledifusión y radiodifusión, y al mejorar la calidad y la disponibilidad del equipo, desde los aparatos de radio, aparatos de televisión y grabadores de cintas casetes hasta los estudios de grabación y de producción de películas cinematográficas con los últimos adelantos de la técnica(6). Estas industrias han sido muy dinámicas, y con frecuencia se hallan entre las empresas punteras de la economía en lo que respecta a ingresos y crecimiento. De hecho, muchos conglomerados de empresas de los medios de comunicación y del espectáculo han podido difundir sus mensajes en todo el mundo con resultados sumamente satisfactorios y a gran velocidad, de formas inconcebibles hace tan solo unos años.
La sociedad mundial de la información ha logrado que los países tengan una mayor interdependencia, y ha combinado la rápida difusión de las tecnologías de la información y de la comunicación (satélite, cable, radiodifusión, telecomunicación, Internet) con la integración global y la liberalización del comercio. No obstante, es evidente que, en muchas partes del mundo(7), el alcance de esas tecnologías queda limitado por factores como la pobreza, el acceso deficiente a los medio de comunicación y a las comunicaciones, el bajo nivel de formación y de conocimientos técnicos y por una inversión inadecuada, así como por una preocupación generalizada por mantener la diversidad cultural local(8). Según estimaciones, a finales del decenio de 1990 utilizaba la red de Internet una de cada seis personas en América del Norte y en Europa, y una de cada 5.000 personas en África(9). En el futuro cabe esperar que la mejora de la calidad y del alcance de las nuevas infraestructuras de telecomunicaciones en los países en desarrollo resulte relativamente fácil y barata, ya que éstos podrán partir de cero al instalar nuevas estructuras, en tanto que los países industrializados tendrán que actualizar una infraestructura existente que a menudo está quedando obsoleta, es cara y poco flexible(10). Sin embargo, seguirá plantéandose el problema de asegurar que se instale el equipo informático adecuado, con el consiguiente servicio de mantenimiento y de piezas de recambio, de garantizar el suministro de energía, contratar a personal capacitado o de impartir cursos de formación, e identificar oportunidades convenientes en el sector del comercio.
La mundialización ha agilizado el proceso de «industrialización de las culturas», estrechamente vinculado a las tecnologías y a la formación de conglomerados de empresas internacionales de los medios de comunicación, del espectáculo, y con frecuencia de otras industrias. La industria de la música en el mundo está dominada por cinco importantes compañías de grabación: Sony, Warner, Universal, BMG y EMI. Las industrias de los medios de comunicación, la teledifusión y la cinematografía están también dominadas por importantes empresas: Disney, Time Warner (que incluye CNN, Fortune, Time, Metro Goldwyn Mayer), News Corporation (que incluye The Australian, The Times, The New York Post, Harper Collins, y muchas empresas de cinematografía y televisión), Viacom, Sony, Bertelsmann, Seagram/Universal-Polygram, Gannett, Kirch, Havas, Vivendi, Fininvest, Pearson, entre otras -- así como por empresas gigantes a escala regional, por ejemplo, Globo y Televisa en América Latina (véase gráfico 1.1). Estas empresas son encarnizadamente competitivas y se están convirtiendo en verdaderas estructuras de poder por derecho propio. Con frecuencia su éxito va acompañado por la absorción de interlocutores comerciales más pequeños y por una depresión de las culturas y empresas locales, una disminución de la influencia de los sindicatos, así como por un incremento de la integración vertical de los productos de los medios de comunicación y del espectáculo a escala mundial. La fusión de Viacom y CBS (en septiembre de 1999), ejemplo reciente de concentración en el mercado intrasectorial de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, creó un inmenso conglomerado que reunía un capital de más de 80.000 millones de dólares EE.UU. y obtenía unos ingresos de 20.000 millones de dólares EE.UU. anuales(11). Esta última cifra supera la del producto nacional bruto de Túnez, Ecuador, Sri Lanka o Croacia, y rebasa con creces la de muchos países en desarrollo(12).
Desde mediados del decenio de 1980, la tecnología provocó el auge de la demanda de películas cinematográficas y de televisión. En todo el mundo se ha registrado una proliferación de canales de televisión, vía cable, satélites y tecnologías digitales de microondas. Ahora son habituales los servicios de televisión previo pago y los que ofrecen especialidades. En las ciudades de América del Norte, los sistemas por cable ofrecen como mínimo cien canales con muchos mercados especializados -- por ejemplo, noticias, servicio meteorológico, teatro, deportes -- cada uno de los cuales precisa contenido, programas de televisión y películas cinematográficas, y crea a menudo puestos de trabajo para presentadores, periodistas, técnicos, actores, etc. En la India (y también en todas las partes del mundo):
Por 100 rupias -- es decir 2,34 dólares EE.UU. -- al mes todas las familias que viven en los tugurios de Mumbai pueden tener acceso a más de 50 canales de televisión por cable. Hace un decenio, tan sólo un canal estatal emitía programas a todo el país durante unas pocas horas. Hoy en día, los productores de la televisión estatal y comercial ofrecen programas de entrevistas en el idioma local, programas de juegos, telenovelas, vídeos musicales y noticias, junto con programas importados procedentes de empresas cuyas siglas forman una verdadera «sopa de letras» -- TNT, MTV, CNN, ESPN -- y exportan programación de la India a otros 50 países(13).
La red de Internet conecta millones de computadoras en el mundo entero, y por ella circula una infinita variedad de material las 24 horas del día. Según estimaciones, están conectadas a la red alrededor de 200 millones de personas. Si bien la radio tardó casi 40 años para alcanzar los 50 millones de hogares, y la televisión 13 años para alcanzar ese mismo nivel, la red de Internet lo hizo tan sólo en cuatro años. Actualmente, la mayor parte del tráfico de Internet está compuesto por textos, aunque se utilizan fotos fijas y gráficos más o menos sofisticados, porque el enlace son los cables normales de telefonía que todavía no son capaces de transmitir con rapidez el enorme volumen de datos que requiere el material audiovisual, y la mayor parte de las personas no dispone de computadoras lo suficientemente potentes para recrear rápidamente el material audiovisual original a partir de las señales digitales a las que éste se ha reducido. No obstante, la tecnología resolverá pronto esos problemas. Desde 1998 se puede acceder a la red de Internet desde muchos países mediante cables coaxiales, utilizados para la televisión por cable, que aumentan la velocidad del sistema, o bien vía satélite. Cada mes aumentan las ventas de computadoras de gran capacidad para uso doméstico. La computadora personal media que se utiliza actualmente tiene más capacidad que la que dirigía la nave espacial Apolo 11 en el primer aterrizaje de seres humanos en la Luna hace 30 años. Cuando se superen las limitaciones tecnológicas, millones de personas en todo el mundo podrán acceder vía Internet a toda una gama de material -- incluso televisión, películas cinematográficas y multimedia -- y utilizar el trabajo de periodistas, diseñadores, técnicos, actores y otros trabajadores de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo.
Aun con sus actuales limitaciones, la red de Internet está comenzando a tener una influencia en los hábitos respecto de la televisión. Según un estudio realizado por Nielsen Media Research, en los hogares de América del Norte con acceso a Internet un 13 por ciento en promedio se ve menos televisión que en los que no están conectados a la red(14), un 18 por ciento lee menos libros y revistas por ese motivo, y un 11 por ciento afirma que lee menos periódicos(15). Según el mismo informe, en junio de 1998, más de 70 millones de americanos, es decir, el 35 por ciento de la población, utilizaban la red de Internet(16). No obstante, en los países en desarrollo la situación es muy distinta: en África, la radio aún llega tan sólo aproximadamente al 75 por ciento de la población, la televisión llega a menos del 40 por ciento, y la red de Internet tal vez al 0,1 por ciento (Sudáfrica inclusive)(17). A diferencia de la radio y la televisión, la red de Internet requiere un nivel razonable de alfabetismo y de formación operativos (con frecuencia en un idioma extranjero), que no se alcanza tanto en determinados países en desarrollo como en muchos países industrializados. En este sentido, es probable que la red de Internet no suponga tanto una amenaza directa para el empleo en las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo de los países en desarrollo como en las de los países industrializados. Para muchas empresas de los países en desarrollo, las tecnologías de la información han facilitado una mayor rapidez y flexibilidad de la producción, han reducido sus costes y han mejorado la calidad de las grabaciones, de los productos impresos y productos similares. Aunque muchas empresas estarían dispuestas a invertir en nuevas tecnologías y a experimentar nuevos métodos de producción, con frecuencia no pueden hacerlo debido a limitaciones de carácter financiero(18).
El Sr. Federico Mayor, anterior Director General de la UNESCO, señaló que el futuro de las sociedades democráticas «dependería en parte del desarrollo y el fortalecimiento de medios de comunicación plurales, independientes y libres, tanto en el sector público como en el privado, ya que sin libertad de comunicación resulta imposible difundir conocimientos y valores»(19). Instó «a todas las personas interesadas a buscar soluciones comunes para que las tecnologías de la información y de la comunicación pudieran ponerse al servicio del progreso de la humanidad y garantizaran al mismo tiempo una opción verdadera que respete la dignidad y la libertad de cada ser humano, y para que pudieran beneficiar a tantas personas como fuera posible, en el Norte, en el Sur y en todos los países». Las tecnologías digitales permitían asimismo ofrecer facilidades y servicios a determinados grupos desfavorecidos, como las personas sordas y discapacitadas.
Sin embargo, algunas veces, la evolución de la tecnología ha venido acompañada por mayores esfuerzos para controlar la información, debido al aumento de la velocidad y del alcance de las comunicaciones (véase el capítulo 5). Mediante las nuevas tecnologías puede enviarse información a todo el mundo en tan sólo segundos, y las noticias pueden llegar inmediatamente a la población. Por tanto, los trabajadores y los empleadores de las industrias de los medios de comunicación que utilizan las tecnologías de la información deben incomodar a grupos que no desean que el público sepa más que antes, y esta situación puede dar lugar a que se ataque a periodistas y a organizaciones de los medios de comunicación(20).
La expansión de la red Internet, del soporte lógico de compresión y de otras innovaciones de las tecnologías de la información y de la comunicación está transformando considerablemente las finanzas de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo, en particular debido al bajo coste de la producción y distribución electrónicas. Uno de los principales obstáculos con el que tropezaban las industrias de los medios de comunicación en el pasado eran los elevados costes de capital que requerían, por ejemplo, las instalaciones de impresión, la reproducción de música o de películas cinematográficas grabadas, el almacenaje, y la infraestructura necesaria para transmitir material impreso, filmado o grabado a distribuidores y/o consumidores. Con los productos electrónicos en línea, esos costes se reducen al mínimo. Quienes se dedican a la publicación electrónica en línea pueden utilizar la tecnología para recopilar, ordenar y seleccionar información de forma más rápida y eficaz. La interactividad de este medio y la capacidad para elaborar perfiles de clientes y de mercados a partir de la información recibida en la World Wide Web (direcciones de correo electrónico, grupos por edades, preferencias, poder adquisitivo y modelos de consumo) hace que el comercio por Internet ofrezca mejores posibilidades en lo que respecta a centrar y adaptar sus productos y servicios a las necesidades del consumidor (respetando a la vez sus derechos, incluido el derecho a la intimidad).
Por estos motivos, las empresas tradicionales de los sectores de la impresión, la cinematografía, la música y la teledifusión están desarrollando su presencia electrónica, así como el comercio y los productos electrónicos, con frecuencia manteniéndose cerca de sus actividades originales usando un nuevo medio, en tanto que es más probable que las empresas nuevas ofrezcan productos o servicios diseñados específicamente para la red de Internet. No obstante, los clientes de Internet no pueden «tocar» un producto antes de comprarlo, como harían en una tienda, los productos electrónicos copiados de la red Internet no tienen el «tacto» de un libro, un disco compacto, un periódico, una revista o una cinta vídeo; a la red de Internet sólo puede acceder una fracción (creciente) de la población mundial, y los servicios que ofrece la red pueden resultar más adecuados para un país o mercado específicos que para otros.
El comercio electrónico, pues así se denomina el comercio a través de Internet, ha supuesto un importante avance para las empresas de los medios de comunicación y del espectáculo. El aumento de sitios en la Web donde se venden directamente a los clientes libros, cintas de vídeo y discos compactos de música (utilizando tarjetas de crédito y otros servicios de pago) ha generado una nueva demanda de productos impresos y grabados -- lo que subraya que Internet no sólo vende el acceso a los servicios en línea. En efecto, según informaciones, en 1999 casi el 7 por ciento de la población combinada de Escandinavia, el Reino Unido y los Estados Unidos compró productos en Internet, de los cuales la mitad eran libros y discos compactos(21). En 1999, el porcentaje de ventas en línea estuvo dominado por los minoristas que actúan «sólo en Internet» en lo que respecta a los libros (87 por ciento) y la música y los vídeos (69 por ciento), en tanto que el promedio era del 38 por ciento, correspondiendo el resto de las ventas en línea a los minoristas que venden por catálogo o en tiendas(22), y cabe decir que el mercado evoluciona con rapidez. Actualmente, las compañías de grabación tienen sitios de promoción en Internet como parte habitual de sus actividades de comercialización, no obstante, la industria no podrá explotar plenamente el potencial comercial de Internet hasta que puedan venderse directamente a los consumidores versiones digitales de grabaciones que se transferirán a sus computadoras en el plazo de unos minutos, mediante el soporte lógico de compresión MP3 (con el consiguiente riesgo de que desde los sitios en la Web se transfiera música «pirateada»). Para el año 2002 se prevé que aproximadamente el 8 por ciento de todas las ventas mundiales (3.900 millones de dólares de Estados Unidos), se efectuará por Internet. Sin embargo, esta situación plantea uno de los mayores problemas que suscitan las nuevas tecnologías y que afecta a todas las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo: la piratería (véase el capítulo 7).
La red de Internet ofrece a los titulares de derechos de autor (editores, empresas cinematográficas y de grabación, artistas intérpretes, escritores, etc.) nuevos medios para proteger, comercializar y percibir ingresos respecto de su propiedad intelectual, utilizando bases de datos, marcas de filigrana digitales así como otros medios para seguir la pista de su propiedad y de la utilización que se da a su material, y para detectar las infracciones del derecho de autor. Si pudiera combatirse con eficacia la piratería, podrían aumentar considerablemente los pagos a los titulares a los derechos de autor gracias a los nuevos usos del material (Internet, satélite, televisión por cable, etc.). Sin embargo, es probable que los nuevos sistemas de protección de los derechos de autor se utilicen primordialmente para proteger los intereses de las grandes empresas así como de los artistas intérpretes y escritores conocidos. También es probable que las pequeñas empresas así como los artistas intérpretes y escritores con bajos ingresos obtengan beneficios escasos o nulos, a menos que puedan redactarse nuevos acuerdos o instrumentos legislativos que permitan compartir los beneficios de forma más equitativa.
En relación con los resultados comerciales de estas industrias, un observador dijo que «desde el prisma del mercado de valores, éste no es el mejor momento para una empresa tradicional de medios de comunicación. Las empresas veteranas observan con envidia, cómo las nuevas empresas del sector, por ejemplo America Online, son cada vez más potentes»(23). En 1999 se registró un pronunciado incremento de los portales de Internet que ofrecían a los consumidores un punto de entrada a la red (incluso la posibilidad de transferir texto, música e imágenes). Por otra parte, 1998 y 1999 fueron años poco inspiradores para muchas empresas editoras y de teledifusión. En lo que respecta al consumo de las empresas editoras, la amenaza no procede sólo de los medios de comunicación electrónicos, sino también de la recesión y de otros factores. El desafío al que se enfrentan las empresas de teledifusión es más bien incorporarse al mundo de la tecnología digital que defenderse de las nuevas tecnologías o amenazas externas(24).
Nuevos productos, nuevas modalidades
de trabajo y nuevas ocupaciones
Las nuevas tecnologías han abierto numerosas oportunidades a la creación de nuevas formas de expresión y al desarrollo de nuevos productos y servicios creativos, y surgirán otros en los próximos años. Este entorno puede ofrecer nuevos mercados a las empresas de los medios de comunicación y del espectáculo, a los proveedores de contenidos, así como a los artistas intérpretes y a sus obras. Cuando se utilizan para describir los productos indicados supra, los nuevos medios de comunicación se incluyen en tres categorías:
a) mejora de las formas tradicionales de comunicación, por ejemplo, televisión de alta definición y teledifusión digital, la aparición de nuevos formatos para la grabación audio y vídeo, la televisión interactiva, la publicación de bases de datos en la Web, etc.;
b) combinación de medios de comunicación anteriormente independientes, a los que a menudo se hace referencia como medios de comunicación múltiples (multimedia). Una presentación característica de ese tipo combina texto, imagen, gráficos, datos y animación, y algunas veces sonido, música y vídeo a velocidad de proyección normal, en formas que alientan o requieren la interacción del usuario con el material, de una manera que los «viejos medios» no permitían. Los juegos vídeo y los periódicos en línea son ejemplos de ese tipo de combinación. El consumidor del material dispone de una gama de opciones para utilizarlo, en lugar de avanzar (hacia adelante o hacia atrás) por un camino previamente determinado;
c) aparición de productos totalmente nuevos, por ejemplo, los hipermedia, que permiten la interrelación del material en formas incluso más dinámicas y multidimensionales, y la realidad virtual, que permite que el usuario entre en un entorno audiovisual tridimensional.
Algunos sectores relativamente nuevos de los medios de comunicación y del espectáculo -- estrechamente vinculados a las industrias cinematográficas, de teledifusión y editoriales -- se han convertido en industrias por derecho propio, y entre ellas cabe citar la publicación de soportes lógicos multimedia e interactivos. Los juegos, las narraciones y productos similares para CD-ROM, Internet y otros formatos electrónicos (Nintendo, SEGA, PlayStation) han creado muchos puestos de trabajo para actores, narradores, artistas del doblaje, cantantes, dobles de actores, bailarines, editores, diseñadores gráficos, entre otros(25). Los hipermedia y otros sectores nuevos podrían desarrollarse de forma similar.
Dado que los multimedia representan la convergencia de medios anteriormente distintos, a menudo se precisan nuevos conocimientos técnicos(26), y por ello los antecedentes de los productores y distribuidores de los nuevos productos de los medios de comunicación son muy diversos. Algunos títulos de CD-ROM que han obtenido resultados sumamente satisfactorios han sido desarrollados por editores de libros, en particular obras de referencia, a las que los editores han agregado sonido, narración, animación y vídeo a velocidad de proyección normal, con objeto de crear la próxima generación de enciclopedias, diccionarios y atlas. Esta situación también se da en el caso de los títulos de publicaciones infantiles, que no requieren un nivel de producción del material audio y vídeo de máxima calidad.
Los creadores de los nuevos medios de comunicación proceden también de la industria informática (soportes físicos y lógicos). Muchos CD-ROM de gran difusión durante el último decenio habían sido antes juegos de vídeo creados por una industria que previamente no existía. Las empresas de soporte lógico están ampliando su alcance y crean ahora productos para el esparcimiento. En todas partes están surgiendo empresas que desarrollan nuevos medios de comunicación, y la mayor parte de los países industrializados tienen su propio «Silicon Valley».
Algunos productores de películas y de programas de televisión están creando también directamente nuevos productos, aunque hasta la fecha la mayor parte de las actividades se ha orientado a dar un valor añadido a las obras existentes. Todas las principales empresas de producción cuentan con divisiones encargadas de los nuevos medios de comunicación, que examinan las distintas formas de explotar sus productos -- un ejemplo obvio son los juegos informáticos relacionados con las películas de Walt Disney. No obstante, por regla general, los productores de películas y de programas de televisión todavía no han comenzado a elaborar proyectos específicos para las nuevas formas de medios de comunicación, que consideran como mercados auxiliares.
De los miles de títulos interactivos a los que se puede acceder en el mundo, tan sólo unos pocos han vendido apenas un millón de ejemplares, cifra no muy elevada si se compara con el «mercado de gran difusión» habitual para otras producciones culturales, por ejemplo, libros, discos, revistas y películas. La mayor parte de los títulos de CD-ROM se ofrecen todavía en conjunto al vender la propia computadora.
El ritmo de la evolución tecnológica es tal que los nuevos productos de los medios de comunicación quedan con frecuencia obsoletos al cabo de unos meses de su introducción en el mercado, ya sea debido a la aparición de productos mejorados del mismo proveedor o a que un competidor presenta productos mejores. En general, los productos de las industrias de los medios de comunicación y del espectáculo tienen un elevado coste de producción inicial fijo y bajos costes de reproducción, y, en el caso de los productos electrónicos, los costes de producción y distribución son a menudo muy inferiores a los de sus equivalentes en los medios de comunicación tradicionales (impresos, casetes, etc.). La red de Internet ofrece una promoción a bajo coste y un mecanismo de distribución que atrae a un elevado y creciente número de consumidores, de modo que los productos electrónicos pueden venderse con mayor facilidad, los artistas intérpretes y los escritores pueden producir o vender su propio material; el nuevo equipo necesario para utilizar esos productos ha aparecido ya en el mercado (por ejemplo, los libros electrónicos y los reproductores de música Río u otros del tipo MP3) y el material sin descifrar puede reproducirse y venderse a un precio relativamente barato. Esta situación supone una importante amenaza para los distribuidores y vendedores de libros y grabaciones, para las imprentas y otras industrias conexas, así como para las empresas editoriales y relacionadas con la música, y tal vez una mezcla de amenaza y oportunidad para los escritores y artistas intérpretes. En la mayor parte de los casos, las empresas comprueban que la presentación de nuevos productos y la reacción ante las iniciativas de los competidores tiene que ser mucho más rápida de lo que era hace diez años aproximadamente.
La situación cada vez más dominante de la industria de los medios de comunicación y del espectáculo(27) de los Estados Unidos en el mundo ha tenido muchas repercusiones específicas, entre las que cabe citar la predominancia del inglés como lingua franca de la red de Internet y de la producción audiovisual, que ha dado lugar a una creciente demanda de trabajadores que puedan hablar inglés, de traductores, y muy en particular de actores que puedan realizar una labor de doblaje, especialmente en la animación(28).
Muchas de las observaciones que se han formulado supra difieren mucho de la realidad de los países con pocos recursos, donde la repercusión de las tecnologías de la información y de la comunicación en la sociedad y la economía se ha apreciado con mayor lentitud. Por ejemplo, en la industria gráfica de la mayor parte de los países en desarrollo, a excepción de unas pocas empresas punteras, se utilizan tecnologías considerablemente más antiguas que las de las empresas de los países industrializados; todavía no es posible disponer de computadoras en todos los lugares, las conexiones a la red de Internet son aún menos frecuentes, y prácticamente no se conoce la impresión digital. La penetración de los medios de comunicación se ha limitado principalmente a las zonas urbanas y a los consumidores con recursos y formación(29).
2. Repercusiones generales de las tecnologías de
la información en los procesos, en el contenido
y en las funciones del gobierno en los medios
de comunicación y el espectáculo
En los últimos 20 años, la radiotelevisión se ha transformado, pasando de ser un sector nacional de servicios públicos bien delimitado (y generalmente con subvenciones o titularidad estatal) a ser un negocio multinacional más centrado en el éxito comercial. Las empresas de radiotelevisión importantes suelen participar en los medios de difusión, espectáculos, películas y otras industrias (programas informáticos, construcción, telecomunicaciones, servicios públicos, etc.) y muchas de ellas están obteniendo beneficios de la convergencia de medios de comunicación múltiples. Mientras tanto, se ha producido un gran crecimiento de las pequeñas empresas productoras de televisión independiente, así como cambios significativos en la industria radiofónica en cuanto a la cantidad y tipos de las emisoras, la calidad del sonido, la facilidad de recepción y el empleo. La exteriorización y la mundialización son cada vez más importantes. La radiodifusión ha estado en vanguardia de muchos cambios tecnológicos, sobre todo en la digitalización, en la mejora de los servicios existentes (por ejemplo: en la radiodifusión, la tecnología digital permite ahora que los radioescuchas reciban determinadas informaciones sobre el tráfico y que puedan oír las noticias mientras están escuchando una casete, un disco compacto e incluso otra estación de radio; mejorar la sintonización, y hacer aparecer en pantalla el nombre de la emisora, etc.), en las nuevas maneras de seleccionar lo que hay que emitir y en cómo hay que cobrar estos servicios a los consumidores.
En la radiotelevisión se han producido muchas novedades en los últimos años, entre ellas el rápido desarrollo de redes de cable de fibra óptica en todo el mundo (con vistas a los Juegos Olímpicos del año 2000 en Sydney se ha tendido un nuevo cable que conecta más de 25 países de cuatro continentes) y -- en ciertos países -- el establecimiento de programas de pago de carácter deportivo, cultural y de otro tipo, una mayor expansión de la tecnología e infraestructuras por satélite, la calidad de imagen digital de alta definición en pantalla grande, etc. Una cosa que afecta más directamente al empleo es la evolución que se ha producido desde un equipo de radiodifusión electromecánico que resultaba lento, complicado y poco fiable hasta sus equivalentes digitales, que han supuesto una mejora muy grande de la eficiencia, pero que tienden a reforzar a los empleadores en las relaciones laborales(1). La radiotelevisión y el cable digitales han empezado a extenderse en América del Norte y Europa. El cable de fibra óptica y otras tecnologías permitirán la transmisión y recepción de una mayor cantidad de datos; la ampliación de la capacidad informática permitirá a los consumidores descargar y reconstituir la información a partir de los dígitos a los que ha sido reducida. Por consiguiente, los usuarios dispondrán cada vez de más alternativas. El cable digital y las tecnologías alternativas (como los sistemas digitales de microondas) permiten a los consumidores enviar señales con respuesta a los proveedores de programas, abriendo con ello nuevas posibilidades. La integración del ordenador en el sistema de entretenimientos domésticos y la nueva generación de pantallas de televisión se unirán a la posibilidad de emitir señales con respuesta, y el resultado será la interactividad total en línea y un verdadero «vídeo por demanda» (video-on-demand - VOD) que dé a sus usuarios la libertad de encargar cualquier tipo de película o programa en cualquier momento y desde su casa. En el Canadá, la autoridad reguladora de la radiodifusión ha autorizado a varias empresas a suministrar servicios VOD anticipándose a la instalación del cable digital. Estos sistemas serán un gran desafío para las tiendas de vídeo locales, puesto que los usuarios tendrán un acceso garantizado, y se podrán ahorrar incluso los costos del trayecto hasta la tienda. La televisión digital interactiva permite actualmente a los telespectadores escoger sus propios ángulos de cámara para ver los partidos de fútbol y algunos otros acontecimientos deportivos, así como volver a ver las escenas más interesantes mientras la acción está aún en marcha; además, los espectadores pueden efectuar por televisión transacciones comerciales interactivas y acceder a los servicios bancarios.
En general, la convergencia de medios de comunicación múltiples, la concentración industrial y los nuevos planteamientos de gestión han fomentado la integración de la producción de películas y de televisión (sobre todo en los Estados Unidos) más que el mantenimiento de unas estructuras separadas, y esto ha tenido unas consecuencias negativas para el empleo de ciertas categorías de personal de las empresas radiotelevisivas y cinematográficas.
En las industrias de la televisión y de la radio, la tecnología de radiodifusión por satélite y por cable permite ahora muchos más canales, que pueden ser captados al mismo tiempo en los más distintos países, muchas veces en lengua extranjera; factores todos ellos que tienen repercusiones importantes en la publicidad, la competitividad, la programación y la dotación de personal (y también en la lengua y la cultura) de muchas empresas de radiotelevisión. La Federación Internacional de Actores (FIA) informa de que la programación por satélite y cable suele basarse en series de televisión antiguas, programas extranjeros, deportes y películas, y que ha habido poca inversión nueva en producciones originales por parte de las empresas por cable y por satélite. De este modo, las oportunidades de trabajo para los artistas intérpretes (a excepción tal vez de los de los Estados Unidos, Canadá y Australia) no pueden ser muy distintas de las que podían tener antes de la difusión de los sistemas por cable y por satélite(2). Pero hay muchas más oportunidades para los trabajadores de los medios de difusión (presentadores, periodistas, técnicos, productores y otros) en estos nuevos canales.
Los periodistas de radiotelevisión tienen que aprender a utilizar varios sistemas de gestión de contenido orientado a las bases de datos así como aplicaciones como Photoshop, Illustrator y Quark, especialmente cuando estén trabajando en varios medios. Los periodistas de producción radiofónica que utilizan estas aplicaciones suelen ser ahora responsables de producir guiones preparados para su transmisión por aire y por audio, haciéndose cargo del trabajo que antes llevaban a cabo las personas cuyos empleos han desaparecido, como los directores de estudio. Los periodistas de producción televisiva dependen aún más del apoyo técnico, sobre todo porque la tecnología de los sistemas electrónicos de producción de noticias (ENPS) para la televisión están más adelantados que los de la radio. No obstante, también se han reducido los equipos de televisión: los periodistas salen ahora sólo con un operador(a) de la cámara. Con más emisiones que antes (radio, televisión digital, un canal de televisión mundial, un servicio de noticias en línea y otros servicios análogos) un reportero puede tener que preparar muchas más versiones de reportajes que antes.
Un importante periodista radiotelevisivo del Reino Unido, Trevor Goodchild, comentaba en fechas recientes que:
Los empleadores han utilizado las nuevas tecnologías radiotelevisivas para conseguir la «polivalencia» de los periodistas, haciendo que lleven a cabo su labor de producción técnica además de su labor editorial. La mayoría de ellos han adquirido estas nuevas capacitaciones, pero la mayor parte dirán que los niveles técnicos y editoriales han descendido, por que ellos no son especialistas. Con frecuencia he oído a los reporteros decir que están demasiado ocupados preparando los reportajes (para responder a todas las peticiones de las distintas emisiones) que no tienen tiempo para saber cuál es el tema o para seguir la evolución de los acontecimientos, es decir, para llevar a cabo su verdadera labor de reporteros(3).
Ciertos empleadores argumentan que los periodistas individuales están adquiriendo nuevas capacitaciones que los hacen más fácilmente empleables y desean trabajar en otras partes.
Sin embargo, los sindicatos de periodistas tienden a argumentar que la mayor parte de las organizaciones de radiotelevisión han llevado esto demasiado lejos y cuando contratan personal optan por unos niveles demasiado bajos para los boletines de noticias y los programas individuales, y que los empleadores no han hecho participar a los periodistas de los beneficios del aumento de productividad. Piensan que estas cuestiones deberían entrar en un plan de trabajo amplio, que abarcase también la seguridad y salud (especialmente el estrés y las lesiones debidas a movimientos repetitivos). Un periodista observó que a veces había que publicar reportajes para tres medios distintos (la radio, la televisión y la red), lo cual multiplicaba por tres el tiempo que se necesitaba para prepararlos, prolongando la labor de edición hasta altas horas de la noche y haciendo toda clase de oficios. Puede ser muy fatigoso hacer tantos oficios distintos, y los empleadores están empezando a darse cuenta de que de esta manera no están obteniendo lo mejor de sus periodistas(4).
El enorme incremento de los ingresos de la publicidad y de otras fuentes en ciertas empresas de radiotelevisión que han ampliado la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación, ha permitido unos salarios muy elevados para determinados actores, comediantes y otras personalidades, pero los salarios para los intérpretes de nivel inferior no parecen haber crecido al mismo ritmo. Ante la defección de algunos intérpretes célebres, que se habían ido a otra empresa, Alan Yentob, director de televisión de la BBC, declaró que «la BBC no está en contra de pagar el precio que corresponda al talento y a los espectáculos, pero eso no se tiene que dar por descontado. Se necesita que haya algo un cierto toma y daca... ¿Por qué hay que aguantar que las empresas se sirvan de la BBC para que fomente y mantenga sus propios actores a la espera de que, cuando hayan llegado a la madurez, se vayan tras el mejor postor?»(5).
La función de los gobiernos en la reglamentación de las emisiones radiotelevisivas también ha evolucionado mucho en los últimos años, aunque con grandes variaciones de un país a otro, y está influenciado por consideraciones políticas, religiosas, morales, comerciales y de otros tipos. Por ejemplo, el Sr. Chris Smith, Secretario de Estado para la Cultura, los Medios de Comunicación y el Deporte del Reino Unido, anunciaba en septiembre de 1999 planes para una importante ley de reforma de la reglamentación de la programación de televisión con vistas a la era digital. Esta reglamentación gubernamental se proseguirá en terrenos tales como la garantía de la imparcialidad de las noticias, la investigación de los intereses de los telespectadores y un «espacio límite» por la noche, antes del cual no se permitirán programas y espacios que se consideren inadecuados para los niños y otras personas. El contenido de estas reglamentaciones gubernamentales fijaba el tiempo que las emisiones comerciales habían de dedicar al teatro, a las noticias locales y a los programas infantiles y religiosos y a las emisiones en directo. Si las emisiones no cumplían estas reglamentaciones, se les podían imponer sanciones, que iban desde una amonestación pública hasta multas e incluso la retirada o reducción de su licencia(6). El Sr. Smith desafió a la industria «a trabajar conjuntamente para proporcionar a los usuarios unos servicios atractivos y un equipo asequible, de modo que todo el país pueda y quiera pasarse a la televisión digital»(7) para el año 2010, y esperaba que poco después fuese posible pasarse a la digital para ser capaz de «garantizar, como parte del conjunto básico de servicios, que cada hogar [británico] que tenga televisión y teléfono pueda acceder a la Internet»(8).
Por su parte, The Economist argumentaba que «las emisoras, cualquiera que sea el lugar en que estén, tienen todas ellas el mismo problema: hubo un tiempo en que eran las dueñas de las ondas, pero ahora los canales se multiplican, los costos aumentan debido a la competencia que se hacen entre sí para «cazar talentos» y los ingresos de las emisoras no aumentan al mismo ritmo. Como muchas de ellas son de titularidad estatal, a los gobiernos de todo el mundo se les presenta una triple alternativa: invertir más en ellas, dejarlas sin subvenciones o transferirlas al sector privado»(9). Estas alternativas son aún más apremiantes por los éxitos que están obteniendo las grandes empresas de medios de comunicación (que ofrecen canales de televisión de pago en todo el mundo), así como de las empresas comerciales de radiodifusión a nivel nacional. Actualmente, la financiación gubernamental tiende menos a mantener las emisoras de titularidad estatal que a financiar los proyectos individuales o un canal de servicio público. Con frecuencia, los gobiernos han vendido ya (total o parcialmente) su participación en las emisoras, manteniendo cierto control sobre niveles, contenidos, cuestiones éticas, etc.
En Grecia, las emisoras públicas han estado muy politizadas, con diversos grados de interferencia política y de manipulación por parte de los sucesivos gobiernos, según el vicepresidente de POSPERT, la Federación Griega de Trabajadores de la Radio y Teledifusión. El proceso de desreglamentación empezó a finales del decenio de 1980: en 1989, una ley sobre la radio y la televisión rompía el monopolio estatal, y en 1999 había ya más de 25 canales privados de televisión y tres emisoras públicas. Como en muchos otros países, se percibe la necesidad de promover una radiotelevisión pública vigorosa e independiente, menos influida por las intervenciones políticas que en el pasado(10).
En Argentina, en 1999 se dejaba sentir cierta preocupación sobre los cambios a introducir en la legislación sobre la radiotelevisión en relación con las emisoras de radio, por parte de agrupaciones comunitarias y de otro tipo, porque se decía que una nueva ley se proponía crear competitividad entre las emisoras de radio, vendiendo frecuencias al mejor postor, lo cual de hecho excluiría a las emisoras gestionadas por el sector público o a los grupos y organizaciones populares. Unas 70 emisoras de radio comunitarias podrían tener que cerrar(11).
En los Estados Unidos, hasta 1994 las restricciones del Gobierno sobre la titularidad de las emisoras de radio impedía que un solo propietario tuviese más de dos estaciones en un solo mercado. Con la desreglamentación de la industria, que permitía a las empresas tener hasta ocho emisoras en un solo mercado, se produjeron fusiones y adquisiciones y la consecuencia fue que hubo menos actividades puramente radiofónicas. Todo ello ha sido acompañado de un espectacular crecimiento de las empresas de medios de comunicación mixtos (como la CBS y Chancellor Media, cada una de las cuales tiene ingresos del orden de 1.500 y 1.600 millones de dólares de Estados Unidos), que -- en una sola transacción -- venden espacios publicitarios a la radio, la televisión y las carteleras de espectáculos. Se calcula que los ingresos publicitarios brutos de la radio fueron (en 1998) del orden de 20.000 millones de dólares de Estados Unidos(12).
Parecidas restricciones se aplican a la televisión: una empresa sólo puede controlar una red de emisión, y la cifra total de las emisoras regionales y locales de televisión propiedad de una sola agrupación no puede superar el 35 por ciento de la audiencia estadounidense. Pero, la normativa sobre la titularidad simultánea de dos redes fue suavizada en agosto de 1999, y se hicieron llamamientos pidiendo la supresión de la mencionada barrera del 35 por ciento. Ambas normas afectarían la fusión de Viacom y la CBS, que estaba prevista en septiembre de 1999(13).
La Comisión Europea puso en marcha una investigación oficial de la financiación de las emisoras públicas en Italia y Francia, en julio de 1999, a raíz de las quejas de las emisoras privadas de que las empresas públicas de televisión les estaban haciendo una competencia desleal como resultado de las «inyecciones de capital», subvenciones, exenciones de impuestos, etc. La Comisión ha recibido presiones de las emisoras privadas para clarificar las normas sobre cuándo las emisoras públicas pueden pujar más fuerte que sus rivales privados para obtener ciertos tipos de programación o para rebajar los precios de su publicidad(14).
Entre las cuestiones más importantes para el futuro, cabe señalar las nuevas privatizaciones; la reglamentación sobre el contenido y equilibrio de los programas, la discriminación, la defensa de la competencia y la restricción del comportamiento monopolístico, la libertad de expresión, el acceso a los medios de comunicación, la sensibilidad ante las demandas de los consumidores; los efectos de la tecnología y la reestructuración en el empleo y las condiciones de trabajo, especialmente en el caso de los trabajadores autónomos; el papel de la publicidad en las emisoras de radio y televisión, y la cuestión de quién debería sufragar la formación: la industria o el propio individuo.
Las industrias cinematográficas de muchos países están advirtiendo unas repercusiones muy negativas en su éxito y competitividad, por la creciente penetración de películas estadounidenses, penetración que puede atribuirse a la mundialización, a las tecnologías de la información y de la comunicación, a las mejores técnicas de comercialización, a la capacidad de atracción de los mejores talentos de todo el mundo a sus estudios, al cada vez mayor dominio que ejerce en todo el mundo una cultura estrechamente vinculada a las industrias de medios de comunicación y espectáculos de los Estados Unidos, etc. Las industrias cinematográficas de la India, México, Hungría, Francia, Sudáfrica, Brasil y otros países pueden todas ellas observar que las salas de cine de sus países están proyectando cada vez más películas estadounidenses dobladas, mientras que cada vez menos películas de producción local pueden rivalizar con ellas en éxitos de taquilla(15).
En la India, «Bollywood», centro cinematográfico indio de Mumbai (Bombay) que emplea más gente que Hollywood, es uno de los muchos centros de producción cinematográfica del país que produce más películas del mundo, pero el número de películas producidas por año ha ido bajando (de 948 en 1990 a 697 en 1997)(16), en parte porque las severas restricciones a la importación de películas que antes estaban en vigor se han ido suavizando en los últimos años, permitiendo así que las películas estadounidenses y de otras nacionalidades penetren más fácilmente en el mercado nacional. Las tecnologías han tenido menos repercusiones en el empleo en la India que en otras partes, puesto que la paga de los «trabajadores de remuneración diaria» es baja y los sindicatos tienen voz sobre la introducción de tecnologías y otras cuestiones relacionadas con el empleo.
Como se ha observado antes, las industrias estadounidenses (tanto cinematográficas como de televisión y espectáculos) son los principales exportadores netos y contribuyen de manera muy importante a la economía, estableciendo normas para los consumidores en todo el mundo; no tienen rival en cuanto a cifra o volumen de exportación(17), pero muchos trabajadores de Hollywood piensan que sus oportunidades de empleo han disminuido porque la inversión en la industria cinematográfica se está concentrando en unos pocos peliculones y a causa también de una creciente tendencia a la «producción fugitiva», que consiste en producir las películas fuera de los Estados Unidos por razones económicas(18).
Las novedades tecnológicas han permitido muchas innovaciones en la producción: el doblaje remoto de voces y efectos para películas y para la televisión, la grabación simultánea de música por los intérpretes en los estudios de distintos países en un solo soporte, la sincronización de efectos visuales y fondos musicales preparados al mismo tiempo en lados opuestos del Atlántico utilizando la red digital integrada Integrated Service Digital Network - ISDN y otras redes. La industria cinematográfica ha sido capaz de apartarse de los tradicionales carretes de película para proyectar en sala, pasando a una transmisión digital de los originales directamente proyectable, sin necesidad de bobinas.
El decenio de 1990 ha presenciado una verdadera explosión de la diversificación de los usos de las películas en mercados complementarios, así como de los nuevos mercados complementarios de todo el mundo y de los materiales que se difunden en otros formatos. Tal vez el primero de estos materiales sea el CD-ROM para computadora, que permite la interactividad con el usuario, pero su capacidad es insuficiente para las películas largas y su utilización para las películas y los espectáculos televisivos aún no está generalizada. La tecnología más corriente es el disco de vídeo digital o disco versátil digital (Digital Video Disc o Digital Versatile Disc, DVD), capaz de suministrar imágenes y sonidos digitales de muy buena calidad para películas largas con características mejoradas (versiones alternas, otras lenguas, notas y biografías de los participantes, «sonido ambiente», etc.). Actualmente, muchas películas importantes se difunden ya en DVD.
Los enfoques de convergencia de medios de comunicación múltiples, de concentración industrial y de nueva gestión organizativa, han tendido todos ellos a fomentar la integración de la producción cinematográfica y televisiva más bien que a mantener estructuras separadas, que tendrían unas repercusiones negativas en el empleo para determinar las categorías de personal pero las cifras de empleo general han mejorado sustancialmente en muchos países. Los procesos han sido alterados para acomodarse al desarrollo de los efectos especiales de las computadoras y las posibilidades de producir animación, bandas sonoras y otros elementos en países distintos de aquel en que se rueda la película. La evolución desde la cámara electromecánica (lenta, complicada y poco fiable, que además necesita un equipo de sonido) hasta las correspondientes alternativas digitales, ha aumentado mucho la eficacia pero tiende a debilitar a los sindicatos en las relaciones obreropatronales (por los cambios en la carga de trabajo, en las capacitaciones y en el empleo en la industria).
Otra novedad, que apareció a partir de fines del decenio de 1980, fue la aparición de «mercados complementarios», como se suelen llamar en la industria cinematográfica y en los convenios de negociación colectiva de América del Norte. En efecto, como complemento de los nuevos mercados televisivos internos e internacionales, se distribuían diversos productos para las líneas aéreas, así como vídeos en venta o alquiler a los particulares y para su uso en circuito cerrado (por ejemplo en hoteles y apartamentos) o radiotelevisión vía satélite directa al hogar, etc. Todo ello ha tenido cierta influencia en los procesos y contenidos: a veces el contenido es ligeramente distinto para los diversos mercados, y se pueden incluir tramos adicionales de películas o suprimir escenas que puedan considerarse poco adecuadas para ser vistas en familia.
La función tradicional del gobierno en la industria cinematográfica solía ser de censura o aprobación de las películas, fomento o restricción de las empresas cinematográficas o de las importaciones extranjeras, promoción de la industria cinematográfica nacional y de los contenidos nacionales y, a veces, la financiación directa de las películas. Actualmente, los gobiernos tienden a participar menos directamente, y algunas de sus funciones anteriores son ahora desempeñadas por órganos independientes. Muchos gobiernos han establecido una o más comisiones cinematográficas (sobre todo en los Estados Unidos, Canadá y Australia) para promover la utilización de sus instalaciones, servicios de producción y de sus técnicos por las empresas cinematográficas, tanto locales como extranjeras. Algunos de ellos conceden declaraciones y devoluciones fiscales, y otros financian parcialmente determinadas películas. En ciertos países, como Sudáfrica, la industria cinematográfica local no podría sobrevivir sin las inversiones de las compañías cinematográficas extranjeras(19). Además, la mundialización y las tecnologías de información y comunicación han facilitado una «producción fugitiva» de películas estadounidenses a otros países, especialmente el Canadá. Pero la evolución de los tipos de cambio u otros factores han conducido con frecuencia a traslados a otras instalaciones, lo que significa que es peligroso para las industrias cinematográficas nacionales basar su futuro a largo plazo en la seducción de una reubicación aparentemente ventajosa.
En julio de 1999, se estableció una subcomisión del Grupo de Trabajo de la industria del espectáculo para hacer frente a la producción fugitiva, que se dirigía a producir una legislación y a ofrecer incentivos para las empresas y para la generación de empleo a la producción cinematográfica y televisiva de los Estados Unidos(20).
El Gobierno de Francia ha puesto de manifiesto su voluntad de «excepción cultural» a este principio de libre comercio, haciendo referencia específica a la industria cinematográfica, y ha expuesto sus argumentos en favor de un equilibrio entre las películas francesas, estadounidenses y de otras nacionalidades que se proyecten en las salas de cine francesas. Esta discusión tendrá probablemente especial relieve en las próximas conversaciones relativas a un eventual Acuerdo General sobre el Comercio en los Servicios en el año 2000 (véase el capítulo 8).
En Francia, los productores cinematográficos registrados en el Centre national de la cinématographie (CNC) pueden obtener una subvención anual en base a un tanto por ciento del gravamen que impone dicho Centro a todas las películas que se proyectan en Francia durante el año, gravamen que es pagadero sólo a fines de reinversión en nuevas producciones cinematográficas o de reembolso de deudas de una película anterior(21).
Los actores en directo (actores, cantantes, bailarines, artistas de variedades, animadores, actores de restaurantes, marionetistas, acróbatas y otros) dan vida a las intuiciones artísticas expresadas en los guiones, composiciones, mimos o piezas cortas, plasmando estas intuiciones y dándoles un nuevo significado, o dejándolas sin vida. También trabajan en otros medios, como la radiotelevisión de entretenimiento y los anuncios o películas televisivas. En muchos países, el sector de la representación artística en directo es el empleador más importante de actores y aquél en el que pueden obtener la mayor parte de sus ingresos, no porque el trabajo esté mejor pagado que en la radiotelevisión o en la cinematografía, sino simplemente porque hay más oportunidades de trabajo(22).
Los artistas intérpretes suelen ser trabajadores autónomos (empleados por cuenta propia o subcontratistas independientes), de modo que cada año trabajan para varios productores (contratistas o empleadores) y tienen también períodos sin trabajo. Los que actúan en series de televisión con muchos episodios, pueden ser contratados a largo plazo, con un contrato corriente, pero en muchos países occidentales prefieren mantener su condición de trabajadores autónomos por motivos jurídicos.
Los artistas intérpretes pueden encontrarse con que la necesidad de interpretar disminuye una vez se ha grabado la escena, pero grabar las actuaciones en vivo suele generar interés en los espectáculos en directo y siempre tendrán auditorio, porque las grabaciones de estudio no son nunca lo mismo, ni para los intérpretes ni para el público en general.
En muchos países, la labor de los artistas intérpretes presenta un interés económico real, porque hay otras personas que salen ganando del valor generado por su trabajo y porque se establece entre ellos una situación de competitividad. Este interés económico puede adoptar la forma de pagos residuales, pagos a plazos o derechos de autor.
El empleo de los músicos está más en relación con la industria musical o de grabación de sonidos que la industria cinematográfica y televisiva; por esta razón tienen unos empleadores distintos, y en casi todos los países se hacen representar por sindicatos distintos, sin dejar por ello de compartir muchos puntos de vista de otros artistas intérpretes acerca de la evolución de los nuevos medios de comunicación.
Hasta el siglo XX, la labor del artista intérprete era efímera (puesto que su existencia estaba circunscrita a un solo lugar y se producía en un momento concreto) y sólo en algunos países se había tratado de organizarlos en sindicatos. Pero cuando se pudo disponer en muchos sitios al mismo tiempo de grabaciones de imagen y sonido, esta situación cambió bruscamente y los artistas intérpretes tuvieron que aprender nuevas capacitaciones para tener éxito. Aparecieron entonces nuevas categorías de interpretación y, como suele ocurrir en toda transición, algunos artistas no fueron capaces de adaptarse y de dar el paso a la grabación o a las técnicas equivalentes (como ocurrió con la transición del cine mudo al cine sonoro). Los medios de comunicación grabados traían consigo nuevos retos para los artistas intérpretes y sus sindicatos. Algunos sindicatos que representaban a los artistas en directo vieron esta evolución como una amenaza, e incluso llegaron a pensar que los artistas que participaban en ese tipo de interpretación eran menos hábiles, de modo que muchas veces no hicieron esfuerzo alguno para representar a este nuevo sector; en cambio, otros sindicatos ampliaron su mandato para acoger todas estas novedades.
En general, los espectáculos en directo utilizan bastante poco las tecnologías de información y comunicación, con la excepción de los instrumentos musicales informatizados y los sistemas de cambio de escenas, iluminación y despliegue de pantallas gigantes de televisión, por ejemplo, en locales contiguos a la actuación en directo, o subtítulos de ópera lírica en el propio teatro. Un ejemplo llamativo de la conjunción de los espectáculos en vivo y las tecnologías de información y comunicación fue el concierto de Net Aid celebrado el 9 de octubre de 1999 en Londres, Ginebra y Nueva York, que se retransmitió por televisión y por la Internet. La actuación en directo fue complementada por un elemento interactivo por ordenador, que permitía a los espectadores encontrar en la Internet nuevas informaciones sobre el acontecimiento y sobre los beneficiarios de la recaudación.
En todo el mundo, los artistas intérpretes tienen mucho interés en el desarrollo de la Internet. Desde los primeros días de la World Wide Web, los directorios Internet han podido obtener una copia digital perfecta de diversos materiales de radio y televisión, aunque los programas audiovisuales completos siguen siendo raros. La mayor parte de los principales productores y emisores radiotelevisivos mantienen los sitios en red, sobre todo con fines de promoción y de venta de las mercancías relacionadas con sus producciones. Sin embargo, es posible descargar avances y muestras cinematográficas a partir de las últimas grabaciones musicales. Algunos productores cinematográficos independientes están utilizando Internet para distribuir sus últimas películas cortas. Las tecnologías MP3 podrán en breve establecer la Internet como un sistema viable de distribución para las últimas producciones musicales, superando los tradicionales distribuidores musicales y los almacenes de grabación, aunque todavía no está en perspectiva un acontecimientos similar para los materiales audiovisuales, dado el volumen sustancialmente mayor de datos que se requieren para transmitirlos.
Los artistas intérpretes tienen interés en ambos aspectos de los nuevos medios de comunicación: los nuevos métodos de distribución y los nuevos productos creativos. La programación actual en la que los artistas intérpretes actúan, recibe nueva vida de estos acontecimientos y la producción y el desarrollo disponen ahora de nuevos canales de distribución para su trabajo. Los artistas intérpretes tienen que actuar, cantar, narrar y efectuar otro tipo de actuaciones en producciones específicamente creadas para esta nueva presentación y para los mercados emergentes.
En relación con los músicos, el desarrollo de los sistemas informáticos para las sesiones de actuación en directo y de grabación ha hecho disminuir la demanda de intérpretes en vivo y en sesión, reduciendo las exigencias de capacitación musical para obtener trabajo y ha tenido repercusiones negativas en la condición profesional de los músicos. En cambio, ha facilitado mucho la innovación musical y es probable que muchos intérpretes mejoren sus oportunidades de trabajo adoptando o adaptándose a los nuevos equipos informatizados. Las técnicas de grabación digital han mejorado mucho la calidad de la grabación sonora de la música en directo (tanto si se graba en un estudio como si se va directamente a la sala de concierto), y ello puede brindar ingresos adicionales a las compañías de interpretación y de música cuando vendan sus grabaciones en directo.
La música de Jamaica tiene muchos seguidores a nivel internacional y supone un éxito mayor para las compañías británicas, estadounidenses y de otros países que para el propio país de origen. Ello se debe en parte a que los procesos de elaboración de Jamaica estaban muy centrados en las grabaciones en disco de vinilo (y en las casetes, en menor grado) mientras que los discos compactos han conquistado, desde hace ya mucho tiempo, una posición dominante en los mercados mundiales(23). Las compañías y estudios de grabación de Jamaica no pueden competir eficazmente con sus homólogos multinacionales en tecnologías de estudio, redes de distribución, potencia empresarial, honorarios de los músicos, comercialización y otros factores.
Las ganancias que al parecer obtienen los artistas intérpretes han aumentado a lo largo del decenio pasado, y en general sobrepasan los niveles de incremento de honorarios negociados colectivamente: la remuneración en los medios de comunicación grabados aumentó entre 1988 y 1998 en un 54,4 por ciento en los Estados Unidos (Screen Actors Guild -- SAG) y en un 119,5 por ciento en el Canadá (Alliance of Canadian Cinema, Television and Radio Artists, ACTRA). Conviene advertir que estas cifras se basan en las que se han presentado en los planes de pensiones y salud puestos en marcha por los sindicatos, de modo que, ciertas cantidades recibidas por los artistas intérpretes no se incluyen. En opinión de la SAG, en los ingresos que se obtienen, hay un nivel a partir del cual hay que pagar impuestos sobre una película determinada, de modo que se suelen excluir de toda declaración los importantes pagos que se efectúan a los principales artistas intérpretes. Por lo tanto, los pagos residuales suelen estar subestimados en las declaraciones, puesto que se pasaría del límite si se añadieran a los pagos iniciales efectuados a estas estrellas, y si sólo reciben los honorarios residuales no hay que pagar contribuciones de pensión y salud para estas cantidades.
Aunque se produjo un incremento tanto en los honorarios de producción como en los pagos residuales, estos últimos aumentaron más deprisa, lo que significa que los artistas intérpretes están percibiendo relativamente más por la difusión y reutilización de su trabajo, como consecuencia de la explosión de la demanda de estos materiales. La SAG negoció su primera fórmula residual en 1960, exigiendo remuneraciones por obras de teatro difundidas por televisión. Desde 1991, ha estado recopilando datos sobre los ingresos, separando el pago de la grabación original -- comprendidas las utilizaciones iniciales del trabajo (honorarios por sesión) -- de los pagos de utilización adicional (honorarios residuales), como se muestra en el cuadro 2.1. Otros sindicatos no disponen de datos equivalentes por diversas razones: algunos de ellos no disponen de datos sobre los ingresos de sus miembros o no tienen información más allá de los honorarios mínimos previstos en los acuerdos; otros no desglosan su recopilación de datos en honorarios originales y residuales.
Cuadro 2.1. Ingresos procedentes de la producción teatral y televisiva en 1991-1998 en los Estados Unidos, según la Screen Actors Guild (en miles de dólares de Estados Unidos)
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1991 |
1998 |
Incremento |
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Honorarios de sesión |
485.303 |
701.606 |
44,6 % |
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Honorarios residuales |
171.642 |
264.748 |
54,2 % |
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Fuente: Sitio en red de la SAG (http://www.sag.org) colocada el 25 de agosto de 1999. | |||
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En el Acuerdo de Producción Independiente de la ACTRA, se consigna un beneficio para los productores que pagan por adelantado determinados derechos de utilización en el momento de la producción. Los derechos para cada mercado son más bajos que si el productor decide más tarde explotar el trabajo en un determinado mercado concreto. Por consiguiente, los honorarios recibidos por los artistas intérpretes en un momento de la producción son una mezcla de honorarios de sesión y de utilización. El Sindicato Equity (para los actores del Reino Unido), de carácter oficial, llegó a la conclusión de que hay unas tendencias similares en la retribución de sus miembros que en la de los de la ACTRA y la SAG. La Alianza de Medios de Comunicación y de Artes Escénicas de Australia, advertía que los ingresos de sus miembros no han mostrado en este decenio la misma tendencia al crecimiento, a causa de la retirada de un programa preferencial de descuentos impositivos que generó unos niveles récord de producción en el decenio de 1980, y la desreglamentación de las normas de contenido para la producción de espacios comerciales. Ello no obstante, los honorarios residuales son una cuestión importante en la negociación colectiva de los cuatro países.
En América del Norte, los pagos por utilización en los mercados complementarios suelen requerir unos derechos de autor o una participación en los dividendos del productor, que se distribuyen entre los artistas intérpretes que tienen derecho a ello, porque en su momento los mercados no estaban maduros y el potencial económico no estaba claro. Los acuerdos más importantes disponen que un 3,6 por ciento de los ingresos brutos del distribuidor se abonen a los artistas intérpretes, distribuidos entre todos los intérpretes de las categorías residuales a base de una fórmula que descompone en factores el tiempo que de hecho se ha empleado trabajando en la producción y los honorarios originales recibidos, con un tope máximo que impide que uno o dos intérpretes perciban la mayor parte de los derechos de autor.
Los artistas intérpretes participan también en la mejora de las películas y de los programas de televisión para su difusión en varios formatos, fundiendo varias partes, doblando, introduciendo diversos finales posibles o añadiendo una voz de fondo. Si los productores filman escenas adicionales o hacen más larga la película en el momento de la producción para que se pueda añadir luego un componente interactivo, esto da más trabajo a los artistas intérpretes. En cambio, la utilización de películas y programas de televisión ya existentes para su distribución interactiva se sigue considerando como una prueba, y no tiene repercusiones importantes en los ingresos de los artistas intérpretes.
Los problemas de los artistas intérpretes en los multimedia
y en otras nuevas tareas de los medios de comunicación
Uno de los sectores más maduros de la producción de nuevos medios de comunicación que utilizan los artistas intérpretes es la producción de secuencias de acción en vivo para juegos informáticos o en vídeo. Prácticamente todos los sindicatos de artistas intérpretes de los países industrializados han tenido alguna experiencia en ese terreno. Aunque no disponemos de cifras definitivas, los datos no publicados parecen indicar que esta producción ha traído consigo algunas oportunidades nuevas para los intérpretes que -- en todo el mundo -- doblan escenas peligrosas; también parece estar adquiriendo una importancia cada vez mayor en el Japón, aunque por lo demás sigue siendo un acontecimiento relativamente aislado. En 1993, la Screen Actors Guild negoció con éxito un nuevo convenio colectivo negociado para las producciones interactivas de los Estados Unidos, que abarca el sector de actuación en director de los videojuegos, la producción para publicación directa en CD-ROM, etc. Los ingresos que se obtuvieron en virtud de este acuerdo en 1998 eran aproximadamente de un millón de dólares de Estados Unidos, lo que equivale a menos de un 0,06 por ciento del total de 157.000 millones de dólares de Estados Unidos, que son al parecer los ingresos totales obtenidos en el ámbito de la SAG.
La televisión digital requerirá una nueva línea de producción, pero ello tendrá escasas repercusiones en el intérprete, puesto que el papel fundamental no cambiará y esta producción reemplazará en gran medida las tecnologías tradicionales del tipo de las cintas de vídeo. Se necesitará más trabajo para filmar las escenas de una producción plenamente interactiva, cuyo guión puede ser cinco veces más largo que el que se necesita para una película corriente o para los guiones de televisión, pero esta labor de más se ve compensada por la utilización creciente de imágenes y actuaciones generadas por ordenador. Hay diferencias y matices cuando los derechos de los intérpretes han sido fijados por una legislación que contradice los derechos que figuran en el contrato, así como cuando hay oposición entre los derechos contractuales concedidos o respaldados por la ley y los que figuran en el contrato, que son de naturaleza meramente voluntaria. En la nueva línea de producción de los medios de comunicación, los intereses de los intérpretes y de los productores pueden ser muy distintos (a diferencia de lo que ocurre en la línea de producción tradicional) puesto que los productores disponen de un control sustancial de todo el proceso. En general, los derechos concedidos por la ley mejoran la situación del intérprete, aunque no siempre sea así. Cuando se celebra un convenio colectivo de conformidad con la legislación laboral del país, los consejos de relaciones laborales pueden certificar que los sindicatos de artistas intérpretes son el agente negociador, y por lo tanto exigir negociaciones.
A pesar de que no han existido experiencias prácticas importantes por parte de los sindicatos de artistas intérpretes con las nuevas producciones de los medios de comunicación, se pueden hacer algunas observaciones generales:
a) Los responsables del desarrollo que actúan en los nuevos medios de comunicación suelen tener un presupuesto bastante bajo en comparación con las películas de características medias o las películas cortas de televisión. Tienen que moverse en unos mercados poco fiables e inseguros, con una distribución que suele hacerse a través de los grandes almacenes de libros, discos, ordenadores y vídeos. Muchos carecen total o parcialmente de experiencia sindical, y se mueven en una industria que suele tener unas prácticas laborales bastante deficientes. Es cierto que apenas hay experiencia en relación con el concepto corriente de derechos económicos. Aun cuando una gran multinacional sea la responsable última de la distribución, se suele contratar a una pequeña empresa para llevar a cabo la labor y contratar a los intérpretes. No es muy seguro cuáles son las asociaciones que representan los intereses de los responsables del desarrollo de estos nuevos medios de comunicación. Algunos de ellos están vinculados con las empresas tradicionales de cinematografía, televisión y ediciones, cuyas asociaciones pueden representar y representan sus intereses, incluso en la negociación colectiva. En la mayor parte de los países, están empezando a aparecer asociaciones comerciales que representan a los responsables del desarrollo de los nuevos medios de comunicación a medida que crece la propia industria, y ello plantea grandes retos para los sindicatos.
Casi todos los sindicatos de artistas intérpretes informan de que dichos responsables del desarrollo buscan una reducción de honorarios para el trabajo original, y adquirir a perpetuidad todos los derechos para todos los mercados potenciales. El Acuerdo Interactivo de la SAG dispone una «separación incentivada» para todas las utilizaciones actuales. La ACTRA ha negociado acuerdos para algunos proyectos que conceden 30 años de derechos de utilización en los formatos CD-ROM y DVD. Aunque estas posiciones puedan tener sentido para los responsables del desarrollo que tengan unos presupuestos relativamente pequeños y unas redes de distribución poco seguras, los sindicatos suelen luchar con energía para combatir estos conceptos en todas partes.
b) Todos los sindicatos que representan a los artistas intérpretes en los medios de comunicación registrados están tratando de protegerlos también en los nuevos medios de comunicación. Los afiliados actuales de estos sindicatos tienen la experiencia exigida por los responsables del desarrollo de los nuevos medios de comunicación, y los acuerdos de negociación colectiva abarcan las circunstancias de la filmación del trabajo en los nuevos medios. Los responsables del desarrollo buscaron los servicios de artistas intérpretes profesionales cuando emprendieron su producción, y la mayor parte de los sindicatos han consolidado su autoridad en este ámbito, pero los desafíos a la jurisdicción sindical y la aplicabilidad de los acuerdos a este trabajo crecerán normalmente a medida que la industria vaya madurando. La defensa de la jurisdicción sindical en este terreno varía casi de un país a otro; los resultados serán determinados según la legislación local, la fuerza relativa de los sindicatos y de los empleadores y otros factores. Pero si la legislación dispone que una persona no pueda filmar a otra sin su consentimiento, o establece un proceso obligatorio para obtener los derechos de certificación en un país de gran tradición sindical, se facilita mucho la labor sindical.
c) El escaso éxito de los responsables del desarrollo de los nuevos medios en la creación de aplicaciones para los mercados en masa puede deberse parcialmente a la inadecuación de la tecnología, pero también a su incapacidad por comprender el concepto de que la interactividad puede requerir nuevas técnicas narrativas. La narración tradicional lineal, con principio, medio y fin puede tener que ser sustituida por un proceso más dinámico, que permita a los consumidores configurar su propia narración individual a partir de las opciones que se les presenten. Ya actualmente, los guiones para producción interactiva pueden ser mucho más largos que para una producción tradicional equivalente y los guionistas tienen que aprender nuevas capacitaciones, y tal vez nuevas maneras de pensar. Los directores y demás miembros de los equipos de producción creativa pueden también necesitar métodos distintos.
Algunas empresas están tratando de producir materiales directamente para Internet. Una empresa canadiense está desarrollando lo que llama un «sit.com», una serie en 13 episodios en los que los espectadores podrán participar pulsando los iconos correspondientes. Por ejemplo, se puede saber lo que está pensando uno de los protagonistas, y comparar estos pensamientos con el diálogo. En muchos países ya están en marcha los planes para producir unos programas de televisión específicos para su difusión en red.
Ciertas categorías de artistas intérpretes quedarán sin duda afectadas por estos cambios, entre ellas los marionetistas, los dobles para escenas peligrosas y otros intérpretes. Las nuevas técnicas de producción digital pueden requerir más sensibilidad en los movimientos físicos para cosas del tipo de la captación del movimiento. Sin embargo, el trabajo del actor ha sido siempre convencer a sus espectadores de que son distintos de ellos, o de que la situación ficticia es real. Se pide a los actores que actúen en una gran variedad de combinaciones distintas, trabajando con otra persona o solos, pretendiendo estar en una situación peligrosa cuando están en un estudio. Los actores de Jurassic Park miraban, con aparente terror, un campo vacío en el que los dinosaurios se añadieron por ordenador mucho más tarde, al tiempo que los del Titanic no estuvieron nunca realmente en un barco que se hundía, aunque trataban de que sus espectadores lo creyesen. Esto no es muy distinto de producir una escena en un estudio sobre una pantalla azul, como se ha hecho en muchos proyectos interactivos. Estas capacitaciones continuarán siendo necesarias, cualquiera que sea la manera en que se haga el montaje, con o sin ordenador.
d) A largo plazo, el trabajo del actor puede cambiar también por causa de las nuevas tecnologías. Ya hemos visto el impacto de las tecnologías digitales en los efectos especiales y en el doblaje de las escenas peligrosas. Las técnicas de animación están mejorando, haciendo de estas producciones algo cada vez más realista. Hay películas en las que han participado intérpretes físicamente separados en el tiempo y el espacio, y ejemplos de alteración importante de las actuaciones. Por ejemplo, John Goodman, que no es zurdo, fue reestructurado digitalmente para que su imagen apareciera como la de un zurdo en The Babe y a un pequeño estadio se le añadió digitalmente un segundo piso, haciendo de paso que los 1.000 extras se convirtiesen en 20.000 espectadores; Paula Abdul bailó con Gene Kelly en una película comercial, pero en realidad no se vieron nunca; Nathalie Cole cantaba con su difunto padre Nat King Cole en actuaciones que habían sido grabadas varios decenios antes; The Crow, con la estrella de artes marciales Brandon Lee, se terminó después de su inesperada muerte con una parte de la cinta que contenía imágenes suyas que se superpusieron a las escenas que se rodaron después de su muerte; finalmente el Titanic utilizó cientos de extras digitales para crear la necesaria atmósfera.
El sintetizador de voz está perfilándose como un posible sustituto de la voz del artista y la técnica de captación de movimientos puede empezar a sustituir a los bailarines. La próxima generación (que puede llegar más pronto de lo que se cree) es la creación de situaciones y actores totalmente generados por ordenador, que ya se llaman «planos de síntesis» y «actores virtuales».
Una nueva compañía cinematográfica de Hollywood tiene previsto recrear digitalmente determinados intérpretes famosos de la pantalla. En agosto de 1999, la difunta Marlene Dietrich efectuó su primera actuación digital en un corto comercial para estudio, que dispone de un elenco de estrellas famosas, resucitadas por medio de un proceso electrónico que sigue sus expresiones faciales y una técnica de animación tridimensional que ya se está utilizando actualmente. Filmarán a unos actores construidos virtualmente, y luego manipularán digitalmente las apariencias de las personas famosas utilizando hasta 5.000 mediciones para cada encuadre de película, y esperan así poder suministrar actuaciones puntuales en los próximos tres años y actuaciones para películas largas al año siguiente, partiendo de la base de unos acuerdos firmados con la familia sobreviviente. Sin embargo, esto plantea unos problemas jurídicos y éticos de carácter fundamental. Si se puede hacer revivir a los intérpretes que tienen imágenes bien registradas, de modo que parezcan unas obras enteramente nuevas, ¿no aumentará aún más este problema para la próxima generación de intérpretes? ¿Cuál es la situación jurídica de la empresa y de su lista? Los recientes problemas jurídicos que se han producido en los Estados Unidos hacen pensar que los propietarios de los derechos de autor de un trabajo derivado, creado digitalmente sobre la base de versiones digitales de actuaciones grabadas en el cual un artista intérprete consintió en aparecer tienen más derechos que los del actor de la obra original.
Los artistas de artes marciales y los bailarines que estuvieron de acuerdo en efectuar movimientos para cintas de vídeo siguiendo un guión determinado, fueron luego utilizados para elaborar los videojuegos Mortal Kombat, que tanto éxito han tenido. Los responsables del desarrollo utilizaron unas versiones digitales de los movimientos de imágenes, las alteraron, cambiaron los rasgos faciales y los combinaron de manera nueva. Los tribunales llegaron a la conclusión de que la alteración digital de los movimientos e imágenes creaba una obra derivada protegida por derechos de autor, que tenía derecho preferente ante el derecho del intérprete a las reclamaciones por publicidad. Probablemente, los intérpretes tendrán que apoyarse para su protección en la disposición de la SAG que regula la reutilización de la fotografía o de los efectos sonoros, argumentando que las manipulaciones digitales de su imagen y actuación no pueden utilizarse sin una negociación específica, sin la cual están sujetos a daños y perjuicios. Sin embargo, los estudios pueden crear nuevos productos digitales a partir de las películas actualmente existentes sin infligir las disposiciones de reutilización del acuerdo del SAG, porque las características físicas del artista intérprete fueron sólo la base para crear un material nuevo(24).
La situación de los artistas intérpretes en los países que disponen de una protección completa de los derechos de autor puede resultar algo mejor. Se podrían aplicar muchos de estos principios y se podría plantear esta pregunta: ¿Ello constituye la reutilización de una obra protegida por derechos de autor o una obra original? En cualquier caso, las actuaciones sólo están protegidas de 50 a 75 años, tras lo cual la obra pasa al dominio público y está a la entera disposición de los que deseen utilizarla de manera nueva o manipularla de modo no previsto por el intérprete original.
La actuación en directo constituye un elemento indispensable y fundamental de las artes, y tradicionalmente ha disfrutado de importantes subvenciones estatales en casi todos los países. Así, en muchos de ellos solía haber (con financiación estatal) compañías de teatro, de ópera, de ballet y de otras actuaciones en directo, pero muchas de estas compañías han sido reducidas, privatizadas o cerradas. En general, en los pasados 20 años cada vez ha habido menos dinero disponible para las artes, y la actuación en directo ha pasado a ser la víctima más importante de esta disminución de la financiación pública de las artes(25). Y sin embargo, la acción encaminada a promover las artes de la interpretación está prevista a través del diálogo social a nivel de Unión Europea (véase el capítulo 9). Según un estudio sobre África, Asia y América Latina, elaborado por la Federación Internacional de Músicos, en el Brasil, se han adoptado nuevas leyes para promover la cultura, y en Filipinas se han concedido más fondos públicos para la formación musical, la actuación en directo y la música local, pero en muchos otros países se ha hecho muy poco para promover la actuación en directo(26).
Las posibilidades que Internet brinda para promover las actuaciones en directo, entre ellas la venta de entradas o la reserva de plazas en red, pone de manifiesto que muchos teatros y locales de concierto ya no pueden dejar de lado las nuevas tecnologías. Una más amplia difusión de los registros de teatro, música, danza y otros registros por medio de la televisión y la Internet pueden contribuir mucho a fomentar el interés del gran público incluso antes de que acuda a estas manifestaciones culturales.
Un proyecto que ha tenido lugar en varios países europeos ha estudiado cómo los actores, los músicos y otros intérpretes pueden trabajar en hospitales, cárceles, artes comunitarias, lugares de trabajo o escuelas en vez de estar desempleados y ociosos en los huecos que quedan entre los contratos, para entretener a los pacientes, a los estudiantes y a otras capas de población al tiempo que adquieren nuevas habilidades e incrementan su empleabilidad. Los artistas intérpretes no suelen tener la posibilidad de un empleo regular, pero tienen unas facultades que pueden permitirles ganar más y adquirir otras capacitaciones, como suministrar formación en los sectores de salud y educación sobre temas relacionados con la droga o brindar capacitaciones que permitan que los jóvenes delincuentes se ganen honradamente la vida(27).
Medios de comunicación (periodistas de radio y revistas)
La producción digital y los flujos de trabajo electrónico son ahora un lugar común en las salas de redacción de los medios de comunicación. Mientras que los periódicos tienen unos sistemas de gestión de contenidos, la televisión y la radio tienen sistemas de producción electrónica de noticias. Para nutrir los elementos digitales en estos sistemas están los suministradores de contenidos (periodistas, operadores de cámaras, fotógrafos e ilustradores), que a su vez se nutren cada vez más de los servicios en línea: cables de noticias, bibliotecas de las bases de datos, bancos de imágenes e Internet.
El desarrollo de una tecnología de la comunicación más grande y que ha tenido repercusiones más lejanas para los medios de comunicación ha sido el crecimiento de Internet, que ha revolucionado el proceso de noticias y el acopio, publicación, distribución, productos, servicios y métodos de trabajo de la información. En los últimos años, Internet ha aparecido como un medio importante por derecho propio. Los editores de periódicos, revistas y libros han aprendido muchas lecciones por experiencia propia y estudiado las actividades de la competencia, tanto a nivel local como en todo el mundo. La Internet tiene que ser tratada como un medio de comunicación enteramente nuevo, y los periódicos no conseguirán todo lo que podrían conseguir si lo reducen a un periódico en línea(28).
Los editores están explotando activamente las oportunidades que brinda Internet a través del ofrecimiento de varios productos y servicios nuevos, que ya no son simples versiones en línea de los productos impresos. Por ejemplo, algunos periódicos están publicando anuncios por palabras sólo en la red, al tiempo que otros se están concentrando en las publicaciones de tecnología de la información para auditorios especializados(29). El negocio periodístico ha sido durante mucho tiempo virtualmente el único beneficiario de los ingresos de los anuncios por palabras que mueven miles de millones de dólares (por citar solo un caso) y estos ingresos están pasando rápidamente a Internet, de modo que las empresas de medios de comunicación han tenido que revolucionar rápidamente para mantener el ritmo(30).
Las empresas que se basan en la imprenta sufrirán probablemente una contracción, a pesar del gran impulso que los nuevos medios de comunicación pueden dar a la venta de productos impresos. Para algunas de ellas, como los periódicos locales muy dependientes de los anuncios por palabras o los impresores de materiales de referencia, que ahora suelen presentarse en formato electrónico más favorable al usuario y más fácil de buscar, el futuro se presenta cargado de negros nubarrones(31).
Para los periodistas en general, especialmente los independientes y empleados de pequeñas publicaciones, la tecnología ha cambiado la manera de trabajar. La mayor parte de los cambios son para mejor, aunque la tecnología tiene a veces unos efectos colaterales negativos (como el aumento de presión sobre el reportero, porque ahora se espera de él más rapidez), lo que conduce a una «sobrecarga informativa» en el modo de trabajo. Primero el ordenador personal, luego el modem, y ahora la Internet, han acelerado el proceso de escribir y grabar los reportajes. Cuando el ordenador personal reemplazó la máquina de escribir, eliminó también algunas de las etapas que hacían perder más tiempo para corregir sobre papel y volver a pasar el texto en limpio. Mucho escritores creativos y algunos periodistas lo lamentan, porque piensan que el proceso de pasar en limpio dos o más borradores les ayudaba a corregir el texto. Otros argumentan que el tratamiento de textos hace que los cambios y las correcciones sean mucho más fáciles, de modo que los escritores suelen corregir más que antes. El ahorro de tiempo es sin duda una gran ventaja, aunque algunos reporteros piensan que la corrección de estilo (que ponía orden en la confusión de los borradores) solía dar mejores resultados que las correcciones que ahora se introducen apresuradamente en pantalla.
Para los independientes, el tratamiento de textos supone más productividad. El tiempo que antes se pasaba haciendo copias limpias puede ahora dedicarse a otro artículo. Esto puede significar más ingresos, si hay trabajo disponible, pero de todos modos se necesita mucho dinero para pagar los ordenadores y los demás equipos, que se han hecho indispensables. El costo de tales equipos constituye un problema para los editores y para las escuelas de periodismo(32), y tiene mucha importancia en los países en desarrollo.
Aunque la nueva tecnología ha supuesto ciertos costos extraordinarios, también ha traído consigo muchas ventajas. Los ordenadores portátiles significan que los reporteros que trabajan en lejanas tierras, pueden ahora entregar sus reportajes de manera rápida, simple y fiable, simplemente utilizando un modem, más bien que dictando a una mecanógrafa en la salas de transcripción. La capacidad de presentar reportajes (y de comunicarse con los editores electrónicamente) ahorra mucho tiempo a casi todos los periodistas, especialmente a los independientes, que solían entregar sus trabajos en mano. Ahora pueden trabajar fácilmente para sus publicaciones, desde muy lejos de su casa, sin tener que preocuparse del tiempo ni de los costos de entrega de sus trabajos. De todos modos, las repercusiones de los ordenadores y de los modem ya son agua pasada para la mayor parte de los reporteros y editores actuales, porque ahora lo que realmente les interesa son las posibilidades de la Internet. El tratamiento de texto y el correo electrónico favorecen la rapidez y simplifican la escritura y las correcciones, pero las mayores posibilidades de la Internet están en recopilar antes las informaciones y, cuando se utiliza bien, contribuye mucho a eliminar esta especie de sistema de castas del periodismo, en el que los empleados editoriales de los diarios de volumen medio y grande disfrutaban de importantes ventajas sobre los colegas que trabajaban en diarios más pequeños, en revistas especializadas o por cuenta propia. Los comunicados de prensa por cable son un buen ejemplo de ellos: funcionan como las noticias por cable, pero en vez de reportajes escritos por periodistas distribuyen comunicados de prensa preparados por las empresas, los organismos gubernamentales y otras organizaciones, como los sindicatos. Aunque generalmente actúan unilateralmente y para provecho propio, constituyen una fuente importante de noticias. Hasta hace poco, sólo los grandes periódicos tenían acceso a los cables de relaciones públicas porque se suministraban del mismo modo que los verdaderos cables de noticias, por medio de máquinas especiales o dispositivos para recepción de datos. Los operadores por cable instalan estos dispositivos gratuitamente en los grandes periódicos, pero las publicaciones pequeñas o los que actúan por cuenta propia no pueden obtenerlos a ningún precio, porque los operadores por cable no consideran que sean eficaces en función del costo brindarles este servicio. Así las cosas, llegó la Internet. Los comunicados de prensa están ahora en los sitios en red, a los que todo el mundo puede acceder o, en ciertos casos, como el cable de noticias de relaciones públicas estadounidense o el NEWSDESK británico, piden a los periodistas que registren y declaren su afiliación por medio de un medio de prensa legítimo, que no tiene que ser un periódico diario de primer orden. Así pues, la revista, las publicaciones profesionales, los nuevos servicios de noticias en línea y los independientes tienen ahora acceso a materiales a los que antes no podían acceder o para lo que tenían que utilizar otros canales (generalmente por correo ordinario), porque nadie podía costear métodos más rápidos. Al mismo tiempo, los sitios en red establecidos por las empresas, los ministerios y organismos de la administración pública, por los grupos de interés público e incluso por los tribunales, brindan informaciones útiles que los periodistas pueden obtener rápidamente desde sus propios ordenadores.
El inconveniente que ello puede presentar es que todo este acervo de información (tan fácilmente accesible, pero con frecuencia también unilateral y tendencioso) se convierta en un sucedáneo de la información independiente. Los reporteros y los editores tendrán que extremar su vigilancia, pero los comunicados de prensa forman, ahora ya, parte de la vida corriente y la capacidad de obtenerlos fácil y cómodamente cuando se necesitan deberían dejar más tiempo para los reportajes propiamente dichos(33).
Otras tecnologías contribuyen también a hacer más fácil el acceso. Por ejemplo, se ha hecho cada vez más corriente que las empresas mantengan conferencias telefónicas con los reporteros para discutir los resultados financieros, los anuncios de determinados productos, las fusiones y adquisiciones, etc. Algunas empresas, sobre todo en las industrias de alta tecnología, utilizan la red para ese objeto, suministrando un vídeo para acompañar el audio. Los reporteros que antes tenían que escoger entre viajar a un lugar remoto para hacer un reportaje, fiándose de llamadas telefónicas (probablemente a personas de nivel inferior en la organización) pueden ahora oír y preguntar a la alta dirección sin dejar sus oficinas. Las conferencias por audio y vídeo pueden sustituirse por reuniones cara a cara, tanto en el periodismo como en otros ámbitos; estas alternativas pueden atenuar la presión temporal que tienen muchos periodistas y abrir a los independientes y a los que trabajan para publicaciones más pequeñas unas oportunidades que antes estaban reservadas a los que trabajaban para quienes podían sufragar sus costos de viaje. Para muchas publicaciones del pasado, si se invertía tiempo y dinero para enviar a un reportero a distancia, este viaje tenía que producir un reportaje que lo justificase. Cubrir más acontecimientos en menos tiempo y a menos costo puede ayudar a elaborar debidamente el juicio que merecen las noticias: en todo caso, más vale gastar el tiempo en una conferencia telefónica, aunque no suministre novedades, que escribir tras un viaje de dos días para justificar las facturas de transporte y hotel.
En la agencia británica News International, todos los periodistas de sus cuatro periódicos tienen -- desde 1998 -- pantallas de acceso a la Internet. Los servicios incluyen no sólo la red y el correo electrónico sino también la Internet de la empresa, con bibliotecas para cada título del grupo y otros archivos de periódicos con los que tienen acuerdos bilaterales, así como bases de datos comerciales del tipo de FT Profile. También tiene acceso todo el personal de los grupos Guardian Newspapers y Associated Newspapers. En el The Daily Telegraph, que seguía utilizando el sistema Atex, había 8 ó 9 terminales Internet en la sala de redacción a mediados de 1999, y cada una de ellas daba acceso a unos 7 periodistas pero había planes en curso para suministrar a todos los periodistas servicios de pantalla individual en 1 ó 2 años.
En la BBC (que es el mayor empleador de periodistas de todo el Reino Unido, con un personal de más de 2.000 miembros) prácticamente todos los periodistas tienen acceso por pantalla a los servicios en línea, que comprenden su propia base de datos con biblioteca interna y dispositivos para los cables, la red y el correo electrónico. Además, la BBC ha introducido el Electronic News Production System desde 1997, que otros radiodifusores están adoptando al parecer, lo cual puede permitir a los periodistas hacerlo todo en pantalla, comprendida la edición por audio y vídeo.
Si bien es imposible obtener información de todos los empleadores de periodistas de Europa, seguramente se puede decir que las salas de redacción de la mayor parte de Europa occidental están actualmente plenamente en línea, aunque han pasado por varias etapas (desde la falta de acceso para la mayor parte de los periodistas, pasando por un acceso limitado, hasta un acceso casi completo desde 1997, por lo menos en las grandes empresas). Sin embargo, esto no es ni mucho menos así en los periódicos de los países en desarrollo. Como se podía esperar, la utilización de la Internet en los medios de comunicación de los países industriales es ahora prácticamente universal. Aunque algunos especialistas concretos (como los reporteros de espectáculos) ya utilizaban la Internet desde hace cierto tiempo, esto se puede decir ahora de todos los periodistas. Los comentarios siguientes, hechos por periodistas, ilustran este punto: «La utilización de la Internet, sobre todo, es de la mayor importancia para que los periodistas puedan obtener información actualmente. Estamos empezando a comprobarlo en los vínculos en red que se enumeran en los reportajes del The Times, y también en los casos de los reporteros que ahora acostumbran a poner sus direcciones de correo electrónico al final de sus artículos. La red brinda sobre todo una información básica, pero a veces cuenta también con informaciones en punta. El correo electrónico se utiliza mucho para establecer y mantener contacto, pero menos para las entrevistas propiamente dichas» (Judith Dunn, directora de los servicios editoriales de News International)(34). «La mayor parte de los periodistas que trabajan en letra impresa, y sin duda todo el personal de aquí está utilizando la red para investigar, ya sea simplemente comprobar la editorial de un libro, buscar un número de teléfono o recopilar investigaciones para un reportaje. Yo diría que unos tres cuartos de nuestros escritores envían ahora todo por correo electrónico, lo que hace la vida mucho más fácil y permite ampliar un poco los plazos límite. También utilizamos extensamente la Internet para localizar a los fotógrafos» (Ian Katz, de The Guardian, Londres)(35). «La Internet permite a los periodistas hacer investigaciones a través de la red. Junto con ello se ha estado utilizando también las tecnologías basadas en la búsqueda para ayudar a los periodistas dando acceso a los correctores y a sus auxiliares a las bibliotecas electrónicas de fotografías y de reportajes» (Martin Dunn, editor jefe de Associated New Media)(36). «Sigo utilizando las fuentes tradicionales, pero el día empieza ahora en línea, verificando los reportajes en los sitios en red de directorios de noticias, como Slashdot, Technet, Wired y Newsnow. Mi correo electrónico está siempre lleno de comunicados de prensa, de informes y de cartas de los lectores» (Chris Nuttall, periodista de la BBC)(37).
Un reciente informe(38) de la Global Financial Communication Network (GFC Net) confirma que está aumentando rápidamente la utilización de las tecnologías de información y comunicación por parte de los periodistas económicos y financieros. Este informe, basado en investigaciones realizadas en Europa, Hong Kong (China), Japón y los Estados Unidos, llegó a la conclusión de que todos los periodistas están utilizando la Internet (un 80 por ciento de ellos lo utiliza por lo menos una vez al día para llevar a cabo una investigación) y que un 80 por ciento publican sus trabajos en la Internet al mismo tiempo que en publicaciones fuera de línea. El director de una de las entidades afiliadas a la GFC, comentaba: «esta investigación demuestra que la Internet tiene ya un efecto importante en el modo en que trabajan los periodistas, y esta tendencia parece que se está acelerando. A medida que aumenta la competencia entre los títulos de los medios de comunicación, los periodistas que aún no se han familiarizado con él tendrán cada vez más presiones para hacerlo, y para ir delante de sus rivales en la captación de noticias».
Las tecnologías de información y comunicación han tenido además, otro efecto (tal vez inesperado) para el mundillo periodístico: desde hace 20 años casi no ha habido un tema de prensa más popular que la propia tecnología. Han proliferado las revistas de informática y telecomunicaciones. La prensa diaria y las revistas empresariales y de consumo han dado más espacio a la tecnología. Los periodistas que han adquirido algún conocimiento sobre el tema han podido explotar un rico venero de oportunidades de empleo y de trabajo por cuenta propia. La única preocupación que existe es saber si esta explosión, una vez pasado su punto álgido, se deshinchará completamente porque la informática será tan corriente que ya no ofrecerá el menor interés. En este sentido, hay quien piensa que el ritmo tecnológico pronto va a bajar en picado(39).
Los periodistas independientes pueden evitar alguna de las incertidumbres que acompañan el trabajo de una industria en transición por el sencillo procedimiento de tener un pie en cada lado, combinando su trabajo en los medios de comunicación tradicionales con sus labores en los nuevos medios. A condición de mantenerse abierto al cambio para sacar partido de esta posibilidad, el avance de los medios de comunicación en línea supone nuevas oportunidades, pero hay que tener en cuenta que algunos antiguos mercados se deshincharán, de modo que los independientes tienen que ser muy adaptables, como la mayoría de los trabajadores de la economía actual.
El monopolio que las instituciones tradicionales de los medios de comunicación (periódicos, radio, televisión, servicios por cable, etc.) tenían sobre la difusión de las informaciones, ha sido rápidamente erosionado por las redes digitales, no sólo porque prácticamente cualquiera que tenga acceso a un ordenador puede convertirse en un verdadero cazador de noticias o publicista, sino también porque las instituciones de los medios de comunicación tienen que entablar diálogo con sus respectivos auditorios. Esta falta de monopolio sobre las noticias y el aflojamiento de la función arbitral de los medios, ha mostrado ya sus primeros síntomas en el decenio de 1990. Y el nuevo milenio sin duda traerá consigo más cambios en las funciones profesional y social del periodista. «En este sector, muchos no han captado todavía la magnitud de los cambios que ha traído la era digital... Los periodistas necesitan nuevos instrumentos, todos tenemos que entender cómo utilizarlos para ser más productivos y hacer más accesible lo que producimos. Si los periodistas no toman el control de estos nuevos instrumentos digitales, lo harán otros que tal vez no tengan valores periodísticos»(40).
Sin duda, el mayor cambio reciente en la práctica periodística ha procedido de la Internet, con la utilización de la red para las búsquedas y del correo electrónico para las comunicaciones, desde aproximadamente 1995. Un estudio efectuado en abril de 1997 y marzo de 1998 examinaba las repercusiones de la Internet en cómo los periodistas de periódicos obtenían las informaciones(41), e identificaba siete tipos contemporáneos de periodistas de periódicos, en relación con sus actitudes ante la Internet:
Los no usuarios de la Internet
El informe advertía que la mayor parte del entusiasmo que despierta la Internet proviene de los altos directivos y periodistas de más de 40 años, que ven en ella un modo de reducir los costos; los periodistas más viejos suelen preferir tener acceso personal a la pantalla y poder tener un ordenador personal en casa: así tienen fama de permitir más flexibilidad y de dar más libertad para experimentar; por su parte, los periodistas más jóvenes tienen unos empleos poco seguros, de modo que están sometidos a demasiadas presiones para poder aprender por su cuenta sobre la Internet. Pero, su utilización es «escasa y fragmentaria», excepto en el caso de los independientes y de algunas publicaciones periódicas especializadas. La mayoría de ellos tiene poco acceso, una formación mínima ya sea en las facultades de periodismo o en la propia empresa, y una actitud general de falta de interés: la Internet se considera como una «cosa marginal». Su utilización principal es buscar en la red para obtener informaciones de las empresas, los departamentos gubernamentales y las instituciones oficiales, seguida por la lectura de la prensa extranjera y de los comunicados de prensa. La utilización del correo electrónico está aún menos generalizada, excepto entre los dos primeros tipos, y se limita a conseguir más informaciones o a preparar las reuniones con los correspondientes grupos o personas de contacto, especialmente en el extranjero. Los grupos de discusión apenas se utilizan. El informe advierte que las repercusiones de la tecnología de información y comunicación sobre las prácticas de trabajo van desde el «nada en absoluto» hasta el «continuamente». En el caso de los usuarios del tipo i), el efecto se considera total, en el sentido de que han cambiado completamente sus métodos de trabajo y -- en algunos casos -- incluso su carrera. Para la mayor parte de los demás, los efectos son muy escasos, con pocas pruebas de que están trabajando más desde su casa o teniendo menos contactos. Pero algunos periodistas están ahora trabajando en reportajes que no habrían podido hacer si hubiesen contado sólo con las fuentes tradicionales, y los demás reportajes han recibido un impulso mucho más grande.
En su estudio, Wallace advertía que en las salas de redacción las preferencias eran bastante desiguales, y se dividían entre el acceso a la red, las consultas a las bases de datos en línea y las comunicaciones (internas y externas) por correo electrónico. La principal utilización de los servicios de la Internet era recoger información de base y obtener comunicados de noticias del Gobierno. Los periodistas sobre papel y los que actúan en los nuevos medios suelen también descargar gráficos, al tiempo que estos últimos «también aprovechan los servicios de la Internet para encontrar expertos y mantener en línea entrevistas con ellos». Sin embargo, el acceso a los servicios en línea seguía siendo bastante aleatorio y las situaciones variaban desde aquella en que todos tenían acceso en pantalla personal a sólo una persona autorizada en toda la sala de redacción. Es interesante advertir que el menor acceso parecía estar entre los periodistas de letra impresa, que eran los que utilizaban esos servicios con menor frecuencia: generalmente menos de una vez al día, y menos de un reportaje de cada diez estaba asistido por búsquedas en línea. Los escritores no suelen utilizar demasiado la red: la consultan sólo entre una y cinco veces al día por término medio. Como grupo, parece que siguen prefiriendo los métodos tradicionales para obtener información. El estudio concluía que: «Se considera que las principales ventajas de la información asistida por ordenador son mantenerse al día con la industria informativa, la interacción con otros periodistas, comprobar los reportajes de noticias y ahorrar tiempo ... los escritores tienden a citar informes de investigación ... [y las] posibilidades de archivo y de búsqueda en los archivos son los mayores beneficios, especialmente para los que trabajan en letra impresa o en televisión ... Además de obtener ideas para redactar y para buscar noticias, [los periodistas de los nuevos medios de información] aprovechan también las posibilidades en línea de los grupos de discusión». [Sin embargo,] «las mayores desventajas de los ordenadores en las salas de redacción suelen ser la falta de interés en su utilización por parte de algunos empleados, la «pérdida de tiempo que supone para los reporteros» y su costo. Es sorprendente que algunas personas que trabajan en los nuevos medios, y que se supondría que habían de ser grandes defensores de la tecnología de la información, indican estos problemas y dicen también que los ordenadores son poco fiables. Sobre todo, los periodistas sobre papel añaden que «el ordenador no puede reemplazar al reportero»(42). También llegan a la conclusión de que los escritores, en su gran mayoría, piensan que conviene usar más la tecnología, con las perspectivas que hay de aumento en el correo electrónico, en la redacción electrónica de los reportajes y en la recuperación de los comunicados de prensa. Esta encuesta, junto con la hecha por Nicholas y Williams en 1998, indica que las tecnologías de información y comunicación son cada vez más importantes en el proceso periodístico, por lo menos en las mentes de los periodistas, ya que no en la práctica diaria. Pero, si bien las actitudes hacia las tecnologías se están haciendo más abiertas, el acceso a los servicios en línea (sobre todo entre los escritores sobre papel) parece quedarse un tanto atrás. En 1999, esto ya no es verdad. Cada vez hay más publicaciones (sobre todo periódicos nacionales) que están utilizando la Internet como instrumento universal e indispensable.
Los efectos sobre los trabajadores: menos derechos y más presiones
«La red aumentó el campo de los independientes: antes, el acceso que tenía el personal a las bases de datos potentes, como FT Profile, le daban una ventaja enorme sobre los independientes, pero ahora cualquiera puede entrar en toda una serie de archivos en línea que le dan acceso a tanta información como los propios servicios oficiales»(43).
Los periodistas independientes, han sido en general los únicos que han utilizado y explotado las tecnologías de información y comunicación durante más tiempo y con el mayor provecho. Nicholas y Williams (1998) encontraron que el correo electrónico facultaba a los independientes a establecer y mantener un gran protagonismo por sí mismos, aunque han de estar en contacto constante con los editores. Los comunicados de noticias y de prensa, los datos de base y otras fuentes de la Internet han fortalecido su posición ante los miembros del personal, puesto que ahora tienen acceso a las librerías de reportajes que son tan buenas como las oficinas nacionales de periódicos y los expertos de las más variadas materias están disponibles para entrevistas o comentarios en cualquier parte del mundo.
Un periodista independiente observaba que: «El correo electrónico está sustituyendo al fax y al teléfono como medio por el cual los periodistas se comunican con sus fuentes y con sus editores. En algunos ámbitos esto ha sido así por largo tiempo: yo mismo escribí para Computer Guardian de 1990 a 1997 sin haber visto nunca a Jack Schofield, a quien presentaba todos mis reportajes por correo electrónico. Ahora sigue siendo verdad en casi todos los ámbitos... Para mí el cambio ha sido a mejor: no hubiese sido capaz de trabajar en casa, cuidar a los niños y escribir y buscar reportajes sin él, porque no tengo tiempo para ir a la oficina y a la biblioteca o hacer las demás gestiones que este trabajo impone. Y estos materiales están disponibles 24 horas al día, de modo que puedo trabajar por la tarde o incluso durante la noche cuando me conviene»(44).
Las ventajas radican no sólo en la capacidad de escribir unos artículos más sólidos y de presentarlos electrónicamente sino también en una mayor flexibilidad, en unos plazos realmente más amplios y en mayores posibilidades de aceptar un encargo prácticamente de cualquier parte.
Pros y contras de las nuevas tecnologías
Mientras la Internet parece haber hecho que la vida sea mucho más fácil para los independientes, parece que ocurre lo contrario con los periodistas de plantilla. La sobrecarga de información es una de las principales quejas que hacen los periodistas a tiempo completo que usan regularmente la Internet, que considera al correo electrónico como el principal culpable. Los comunicados de prensa, los boletines electrónicos, los memorandos internos y las cartas de los lectores, hacen que se produzca un flujo continuo de datos en los buzones de entrada. Aunque esto ha hecho más fácil y más rápido obtener informaciones, es realmente una espada de doble filo y a veces, por bueno que sea, «es demasiado».
Esta paradoja constituye el centro del primer aspecto negativo que emerge de la proliferación de las tecnologías digitales: un aumento de la carga de trabajo. Como las tecnologías de información y comunicación permiten a los periodistas trabajar más rápido, esperan que los periodistas de plantilla produzcan más. Los flujos de trabajo digital no sólo permiten actualmente que los contenidos sean «reestructurados» por los demás medios y esto ha exacerbado el problema. La segunda cuestión es la disminución de los derechos de autor que, por ironía del destino, sólo afecta realmente a los independientes, por lo menos en el Reino Unido y desde la ley de derechos de autor (Copyright Act) de 1988, que prácticamente entregó sus derechos de autor a sus empleadores.
El periodismo en los nuevos medios de comunicación
«Ahora estamos consiguiendo mucha más participación de la gente en el propio reportaje. La labor del periodista se está conectando mucho más estrechamente con sus temas, y ello contribuye a un mejor reportaje y a una mejor relación entre la organización informativa y sus lectores. Actualmente tiene que haber cuatro personas para repartirse el correo electrónico de los lectores, de modo que cada día tenemos una intensa interacción con nuestros lectores. Y esto supone un cambio fundamental en el periodismo»(45). Las nuevas tecnologías de los medios de información han influido claramente en la vida de trabajo de los periodistas, tanto positiva como negativamente. Las organizaciones de los medios de comunicación están suministrando a su personal editorial un apoyo cada vez más técnico, pero también están reduciendo el grado de apoyo humano, al tiempo que exigen más productividad. La Internet ha brindado a los periodistas un acceso más fácil y amplio a los recursos de información pero también los sumerge en datos. Ahora es más fácil para los independientes buscar las fuentes de los encargos y presentar artículos en todo el mundo, pero también es más difícil para ellos controlar los derechos de autor de esta labor.
Se requiere una investigación cuantitativa y cualitativa para entender mejor cómo todo ello está afectando la vida de trabajo de los periodistas. Las tecnologías exigen a los periodistas que aprendan nuevas capacitaciones (del tipo de cómo llevar a cabo las investigaciones pertinentes en la red y cómo entrevistarse por correo electrónico) y han afectado a la manera en que los periodistas efectúan sus trabajos, desdibujando aún más las fronteras entre el trabajo y el ocio (los periodistas pueden ahora trabajar a todas horas, especialmente si tienen acceso a la Internet en su domicilio). Sin embargo, la mayor parte piensa que sus capacitaciones periodísticas tradicionales siguen siendo importantes: comprobar los hechos y, cuando es posible, hablar con las fuentes; perseguir las grandes noticias; no aceptar rumores sin verificar, aunque parezcan importantes a primera vista; ir al centro del reportaje y no andarse por los rincones. Estas capacitaciones han sido el fondo de comercio de los periodistas desde que empezó su profesión, y muchos de ellos piensan que no pueden ser reemplazados por toda la tecnología del mundo.
Se seguirán necesitando periodistas. La manera en que trabajan y los instrumentos que utilizan pueden cambiar mucho gracias a los nuevos canales de información, pero seguirá habiendo necesidad de alguien que recopile y organice las informaciones, que escriba bien, que verifique los hechos y que haga la edición necesaria para hacer que esta información resulte útil. Si la naturaleza interactiva de la Internet puede hacer que los medios respondan mejor a sus lectores, esto es una buena cosa para todos los interesados en ella y no sólo para los periodistas, a los que la desconfianza pública impide llevar a cabo sus trabajos, es causa de estrés personal y socava la satisfacción que pueden encontrar en el trabajo. No está claro que los nuevos medios en línea se ganen la confianza del público: algunos signos precoces no son demasiado alentadores. Cuando los periodistas empezaron por primera vez a trabajar en línea estaban preocupados ante la eventualidad de que el correo electrónico se convirtiese en un grave problema de sobrecarga, pero la retroinformación del correo electrónico se ha convertido en un proceso más integrador, y ahora forma parte de las editoriales en línea en toda la industria. Por ejemplo, pocas horas después del terremoto de Turquía de agosto de 1999, cuando la BBC estaba empezando a tener los primeros indicios de su enorme escala, News Online colocó una invitación en el sitio en red para que cualquiera que estuviese cerca de la zona enviase informaciones. Diez minutos más tarde tenía cuatro reportajes verificables desde Turquía, con testimonios presenciales de lo que estaba ocurriendo.
Las publicaciones mundiales están ahora disponibles para todos y aunque la gente favorezca actualmente las marcas que se consideran fiables, esto no tiene por qué ser así durante mucho más tiempo. En un día medio el sitio de la BBC News recibe 44.000 reportajes distintos: es evidente que no los escriben sólo los periodistas. En último término, los nuevos canales de los medios de comunicación han convertido a las fuentes primarias y a la gente normal en verdaderos periodistas de hecho, perjudicando tal vez el monopolio anterior que un selecto grupo de profesionales solía ejercer sobre la emisión de información pública.
Esta desintermediación permite a los usuarios de la Internet ir directamente a la fuente de lo que quieren. Este hecho, ¿ha disminuido o ha mejorado la calidad y disponibilidad de la información y de la opinión? Si los medios de comunicación social participaban antes en la comunicación en un solo sentido, difundiendo una filosofía que respondía a los intereses que la controlaban, esto ya no es así y ahora la comunicación puede ser más realmente interactiva.
Los gobiernos tienen una función clave en los esfuerzos por promover la libertad de prensa, proteger la vida privada individual, controlar la publicación de ciertos tipos de contenidos en los medios de comunicación (por ejemplo, la pornografía, la propaganda política, las actividades fraudulentas y criminales y los materiales antigubernamentales). A veces los propios gobiernos recortan estas libertades, y no siempre por razones de seguridad nacional. A ellos corresponde la protección de la vida y el mantenimiento de la ley y el orden, y esto debería suponer que los periodistas y las empresas de medios de comunicación estén bien protegidas contra la violencia, y que se les permita llevar a cabo su labor sin restricciones indebidas, al tiempo que las industrias de medios de comunicación tienen que actuar con la debida responsabilidad y dentro de unas normas aceptables.
El sector de la impresión es muy diverso en tecnologías y en el tamaño de las empresas. En volumen de producción, el número de operaciones a gran escala es limitado, y son muy abundantes las operaciones a pequeña escala. Desde el punto de vista económico, el sector de la impresión es uno de los sectores más grandes y genera unos ingresos anuales de más de 500.000 millones de dólares en todo el mundo(46). La reestructuración de la edición y las artes gráficas y su incorporación a una industria de información integrada se ha producido en gran medida gracias a importantes avances tecnológicos y a la convergencia, basada en la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones. Como consecuencia de la digitalización de datos, éstos pueden manipularse e integrarse basándose en su estructura común, mientras que la fibra óptica y la tecnología por satélite ofrecen transmisiones rápidas de cada vez más volumen de información por segundo. El desarrollo de los circuitos integrados y los microchips ha sido crucial para la comunicación de datos y la integración de la comunicación electrónica, que ha traído aparejada la convergencia e integración de las actividades económicas. Un ejemplo ofrecido por Castells(47) es el fin de la separación e incluso de la distinción entre medios audiovisuales y medios impresos, los espectáculos y la formación, como consecuencia de la llegada de los medios de comunicación múltiples y de la Internet. Un análisis similar sobre la aparición de una industria de la información integrada como resultado de las tecnologías de información y comunicación fue realizado por los institutos de investigación de los sectores de impresión estadounidenses y europeos(48).
Esta serie convergente de tecnologías de información y comunicación explica por qué la convergencia en las industrias de medios de comunicación múltiples es ahora cualitativamente distinta de la conglomeración de actividades de espectáculos y medios de comunicación múltiples del decenio de 1980, un ejemplo de ello es la Time-Warner, que se formó de la fusión de Time y Warner Bros. en 1989, y produce revistas, libros, música y películas, actividades que eran en su mayor parte independientes. En la actualidad, no obstante, la tecnología digital facilita la creación, almacenamiento, recuperación, procesado y transmisión de cualquier tipo de información: textos, datos, sonidos e imágenes. Por lo tanto, se producirá un crecimiento en las empresas de medios de comunicación múltiples (todas las que se dedican a actividades que solían pertenecer a sectores diferentes de la industria de los medios de comunicación múltiples) y toda una nueva serie de empresas de medios múltiples, especializadas en productos fuera de línea (como por ejemplo los CD-ROM y los DVD) y servicios de información en línea (por ejemplo los sitios en la red o el comercio electrónico), que integran plenamente textos, datos, sonidos, imágenes estáticas y vídeo y que permiten un uso interactivo(49).
Así, un efecto fundamental es la disolución de las barreras tecnológicas entre los diferentes sectores de la industria de los medios de comunicación múltiples. No todas las empresas que se especializan en la impresión desaparecerán, pero un número cada vez mayor de empresas realizará diversas actividades relacionadas con los medios de comunicación múltiples y algunas que por lo general nunca realizaban labores de edición e impresión gráfica lo harán ahora basándose en la tecnología digital y en la acumulación de información independiente y múltiple en las bases de datos. Los pedidos de obras de impresión ya no se ofrecen automáticamente a las imprentas; por ejemplo, una investigación en Holanda sobre las personas que encargan trabajos de impresión descubrió que apenas un 80 por ciento de ellas hizo pedidos a las imprentas en 1998, en comparación con casi un 90 por ciento en 1996(50). Hoy en día las imprentas ofrecen también servicios no tradicionales, como la creación y mantenimiento de bases de datos, la producción de sitios Internet y la asesoría en materia de comunicación.
No obstante, el proceso de convergencia y la aparición de empresas de medios múltiples no significa por sí mismo que vaya a haber más gigantes empresariales en acción a nivel mundial. De hecho, la estructura de la industria gráfica -- que siempre se ha conocido por estar compuesta en más de un 50 por ciento por pequeñas y medianas empresas, probablemente no cambie sustancialmente debido a las tecnologías de información y comunicación. En la edición y la impresión, es probable que siga habiendo una combinación formada por un pequeño grupo de grandes empresas y otras muchas pequeñas empresas. Este esquema se deriva también de las siguientes previsiones realizadas por institutos de investigación de los sectores impresores estadounidenses y europeos sobre ciertos sectores de la industria de la información y el espectáculo:
Resulta fácil dar ejemplos de empresas mundiales grandes para cada sector. En el procesamiento de información digital, la empresa filipina de conversión de datos SPI es un buen ejemplo, ya que en la actualidad da empleo a cerca de 2.000 trabajadores en Manila, cuenta con una red de oficinas y agentes de ventas en los Estados Unidos, Europa (Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido), Australia y Hong Kong (China), y suministra a empresas de edición internacionales, por ejemplo Bertelsmann, Elsevier Science y Wolters Kluwer. Su objetivo es generar la mitad de las ventas mundiales en este sector para el año 2000, y como parte de su estrategia ha adquirido el servicio de preimpresión Northprint que pertenecía a Reed Elsevier, que en la actualidad tiene conexiones en línea con el sitio en Manila y con sus principales clientes, de manera que los ficheros de textos e imágenes pueden transferirse a cualquier servicio de producción, según los conocimientos tecnológicos prácticos y los costos laborales. En cuanto al sector industrial (que abarca las colecciones de programas informativos y recreativos), las bibliotecas de Microsoft y Leo Kirch, que disponen de todas las películas producidas por Columbia Tristar, MCA, la Paramount, Walt Disney y Warner Bros., constituyen otros tantos ejemplos de empresas de medios de comunicación múltiples a nivel mundial.
La impresión a escala mundial no era desconocida en el decenio de 1980. Algunas editoriales de periódicos internacionales utilizaban fábricas de impresión en el extranjero, como por ejemplo el International Herald Tribune, que disponía de diez fábricas de impresión fuera de los Estados Unidos(53). No obstante, la impresión a nivel mundial es en la actualidad cualitativamente diferente, ya que se basa en la cooperación entre empresas de telecomunicaciones y fabricantes de máquinas impresoras en color digitales como Scitex, Xerox, Indigo y Agfa, algunas de las cuales disponen de equipo de impresión digital en todo el mundo que los clientes pueden utilizar a través de la red de telecomunicaciones para realizar sus pedidos de impresión a la carta(54).
Estos ejemplos demuestran que las operaciones de producción y ventas de dichas empresas se realizan a nivel mundial, ya que la información es su materia prima y la información digitalizada puede transportarse a cualquier lugar del mundo sin perder tiempo en las redes de información y comunicación mundiales, y que se basan en la mundialización de la transferencia de información, para la cual la universalidad del lenguaje digital y las redes de comunicación han creado las condiciones tecnológicas necesarias. Quienes participan en operaciones de medios de comunicación electrónicos a escala mundial no tienen que pertenecer necesariamente a una gran corporación de medios de comunicación.
Aunque las tecnologías de información y comunicación facilitan la existencia de una red de información mundial, las industrias de edición e impresión gráfica en general no son realmente mercados mundializados, como lo demuestran los datos de los Estados miembros de la Unión Europea (UE)(55). La facturación total de las empresas de edición, impresión y reproducción de soportes grabados ascendió entre 1985 y 1996 de 57.004 millones de ECU a 129.980 millones de ECU. Los datos comerciales indican una modesta tendencia al alza de la internacionalización del comercio de los sectores de la edición, impresión y reproducción de soportes grabados. El valor de las exportaciones (entre Estados miembros de la UE, y desde la UE a otras regiones) como porcentaje del volumen de negocios total de los Estados miembros de la UE ascendió ligeramente del 10,5 por ciento en 1998 al 10,7 por ciento en 1995, mientras que el valor de las importaciones como porcentaje del consumo aparente disminuyó ligeramente del 8,5 por ciento al 8,3 por ciento. La proporción de las exportaciones entre los Estados miembros de la UE descendió del 63,4 por ciento en 1998 al 62,0 por ciento en 1995, mientras que las exportaciones fuera de la UE aumentaron del 34,1 por ciento al 38,0 por ciento. Las importaciones procedentes de otros Estados miembros de la UE descendieron del 78,3 por ciento de las importaciones totales en 1988 al 74,2 por ciento en 1995, mientras que las procedentes de fuera de la UE crecieron del 21,6 al 25, 8 por ciento. Estas cifras no indican un fuerte crecimiento de la internacionalización del comercio de los sectores de la impresión y la edición. En realidad, los principales mercados de exportación para los Estados miembros de la UE han sido tradicionalmente otros países europeos, algunos de los cuales (Austria, Finlandia y Suecia) se adhirieron a la UE en 1995.
Las pautas de comercio son en primer lugar más fuertes dentro de la UE y con otros países europeos, seguidas por el comercio con los Estados Unidos, Japón y Asia oriental y meridional (lamentablemente, no se dispone de datos más específicos acerca del «resto del mundo»). No obstante, cuando este análisis general se completa con un análisis de los diversos sectores del mundo de la edición (información científica, información profesional, empresarial y pública en general), surge una pauta diferenciada de la internacionalización(56): algunos segmentos, como por ejemplo los servicios de información científica e información electrónica, tienden hacia una economía mundializada en el sentido de una distribución de ventas mundial y un tipo de mercado oligopolístico controlado por unas cuantas multinacionales; la información profesional y empresarial, y las revistas de interés general, demuestran una internacionalización limitada en el sentido de un bloque regional o estructura de producción nacional que sirve a un mercado controlado por empresas de medios de comunicación múltiples nacionales o multinacionales, y otros sectores tienen solamente control y producción nacionales: por ejemplo, las editoriales educativas de lengua no inglesa. La industria del libro en los Estados Unidos obtuvo unas ventas de 23.000 millones de dólares en 1998, un 6 por ciento más que en 1997 y el doble de 1987(57).
Toda una serie de avances tecnológicos ha ido transformando la forma en que los editores e impresores producen sus obras impresas. Los textos originales de los escritores suelen presentarse ahora en forma de disco o de correo electrónico, en vez de estar mecanografiados, dictados o manuscritos. La edición en pantalla -- ha adquirido más importancia mediante la utilización de instrumentos informáticos como el corrector ortográfico, el corrector de pruebas, el formateado y el cálculo --, y puede realizarse al mismo tiempo que los diseñadores gráficos y el personal de producción preparan el texto para su impresión utilizando la misma versión electrónica del texto. La verificación, referencia e investigación pueden realizarse utilizando la Internet, y la correspondencia y transmisión electrónicas de material completamente formateado a los impresores se está convirtiendo en una norma. Diferentes versiones de un mismo texto pueden transformarse en productos electrónicos o enviarse a través de la Internet.
La composición tipográfica mecánica se ha visto superada cada vez más por la composición tipográfica digital, por los avances en el reconocimiento de caracteres ópticos y la exploración tecnológica, y por la creciente utilización de ficheros Post Script o discos de compresión por parte de autores o editoriales que reducen al mínimo la labor de los tipógrafos. La impresión digital está desplazando la litografía para tiradas pequeñas y puede ofrecer productos personalizados(58). Asimismo, está ganando de forma estable una parte de la impresión en general en los países industrializados. Las tecnologías del ordenador a las planchas de impresión han reducido diversas partes del proceso de producción (por ejemplo, ya no es necesario realizar reproducciones fotográficas de la composición y las ilustraciones, a partir de las que se hacían planchas de impresión litográficas, y la maquetación puede realizarse en la pantalla del ordenador en vez de utilizar técnicas de «corte y pegado»). La reproducción en color se ha visto transformada por las tecnologías digitales, que, por ejemplo, permiten descargar fotografías desde una biblioteca de fotos en la Internet y «pasarlas» a la maquetación, sin que el impresor haya recibido nunca la transparencia fotográfica original.
Los progresos en las tecnologías utilizadas en la preparación de ejemplares, la composición tipográfica, la impresión y la encuadernación, como se sugiere anteriormente, han transformado las industrias gráficas en muchos países. Los editores saben por experiencia que para explotar al máximo el soporte [electrónico], tienen que acabar adoptando soluciones distintas de las de sus homólogos que trabajan en papel y necesitan una nueva y radical concepción de ... un producto de medios múltiples enlazado por hipertextos e interactivo(59). Las ventajas de los productos en línea interactivos son evidentes, por ejemplo, existe la posibilidad de que los colegas evalúen profesionalmente artículos académicos, de que se reciban respuestas mundiales instantáneas a la información enviada a través de Internet o se obtenga acceso directo vía enlaces hipertextos a las fuentes de los artículos y a otras informaciones pertinentes. Existen programas de coautoría, que permiten a los escritores de todo el mundo colaborar en la redacción de publicaciones.
Un nuevo problema ha surgido en relación con la publicación a la carta de las nuevas tecnologías -- hasta ahora, el autor de un libro podía vender sus derechos de autor a una editorial por un tiempo limitado, durante el que la editorial garantizaría que el público pudiera disponer del libro. Una vez transcurrido ese período, los derechos de autor revertirían de nuevo al autor, quien podría disponer de este derecho de nuevo. Las nuevas tecnologías, en especial Internet, están modificando este comportamiento de forma fundamental. En la actualidad, las editoriales pueden ofrecer «libros a la carta»(60), por Internet o por otros medios, y por lo tanto hacer que estén disponibles para siempre. Como consecuencia de los servicios de libros a la carta una editorial puede ofrecer un libro a través de Internet u otros medios independientemente de si lo tiene en existencia o no. En el momento en que un cliente desea comprar el libro, la editorial lo produce individualmente y lo envía al cliente. Mediante este nuevo método el derecho de autor nunca revierte al autor, ya que la editorial puede poner el libro a la venta en cualquier momento.
3. ¿Las tecnologías de la información crean
o destruyen empleo en los medios
de comunicación y el espectáculo?
Nadie está en condiciones de dar una respuesta definitiva a esta cuestión. Al examinar las estadísticas sobre la evolución del empleo en los últimos años, resulta imposible separar los factores de orden tecnológico de otros de distinta índole; además, los datos disponibles sólo permiten trazar un panorama muy general de un conjunto sumamente heterogéneo de empresas y de personas. Por otra parte, las previsiones se basan en meras hipótesis, y tampoco se dispone fácilmente de series de datos pormenorizados sobre algunas profesiones específicas. Con todo, los avances tecnológicos, y en particular el desarrollo de los canales de distribución, han entrañado en muchos países un crecimiento enorme de la oferta de empleo para algunas categorías de trabajadores, en especial para quienes crean contenidos en estas industrias. Por lo menos una parte de dicho crecimiento, hasta ahora ininterrumpido, puede atribuirse a las actividades profesionales relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en campos como la producción digital mediante computadoras, las técnicas de efectos especiales visuales, y la gestión de sistemas y redes; en cambio, en otras profesiones (como las de camarógrafo, técnico de sonido, tipógrafo o maquetista) se han registrado reducciones considerables del empleo a raíz de la introducción de nuevas tecnologías.
Entre los sindicalistas de estos sectores profesionales predomina la impresión de que los empleadores no están dispuestos a reconocer que los músicos, actores, periodistas y otros trabajadores independientes, a contrata o temporales que les prestan servicios son sus empleados. Esta impresión ha sido reforzada por el hecho de que, por ejemplo, empleadores como las grandes empresas cinematográficas, de radio y teledifusión y los medios de comunicación mantienen un contacto muy escaso con las organizaciones de los trabajadores, y que incluso algunas de las principales corporaciones de los medios de comunicación y el espectáculo han adoptado posturas abiertamente antisindicales o se consideran como empresas «libres de sindicatos». Ocurre entonces que cuando los trabajadores de categorías profesionales sindicadas pierden su puesto de trabajo a raíz de las medidas de ajuste adoptadas por los empleadores para hacer frente a los cambios en la tecnología, la competencia, la estructura empresarial o la demanda, les resulta prácticamente imposible encontrar un nuevo puesto de trabajo en una empresa en la que existe implantación sindical.
Es muy difícil evaluar la calidad y la durabilidad de los nuevos tipos de empleos creados, pero no cabe duda de que la utilización innovadora de las nuevas tecnologías en los medios de comunicación y el espectáculo ha creado puestos de trabajo que suelen caracterizarse por su inestabilidad y cuyo acceso no está siempre abierto a la propia fuerza laboral del sector. Los trabajadores con calificaciones profesionales limitadas o tradicionales son las víctimas más propicias de las transformaciones tecnológicas, pero probablemente existen otros grupos vulnerables, como, en general, los trabajadores de edad avanzada, los mandos medios y el personal de administración. Así, es posible que junto con los efectos positivos para el empleo registrados en algunos países, la evolución tecnológica provoque repercusiones negativas en otros países, competidores de los primeros.
Por diversas razones, la demanda de trabajadores especializados en tecnologías de la información (TI) ha aumentado con mayor rapidez que la de trabajadores con otras competencias profesionales. Además del crecimiento formidable de la Internet, la mayoría de las empresas de los medios de comunicación de los países industrializados han incrementado también enormemente su utilización de medios avanzados de las TI, como las Intranet, con el fin de elevar su productividad o mejorar las corrientes de información(1).
¿Cuáles son los nuevos tipos de trabajo y dónde se crearán éstos? Es probable que una buena parte de la nueva oferta de trabajo en este campo se destine a personas con movilidad geográfica, bien formadas, polivalentes y adaptables. Pero, por otra parte, es probable que aumente también la oferta de puestos de trabajo inestables, de carácter temporal, sin prestaciones suplementarias o cobertura de los regímenes de seguridad social, e incluso será inevitable un cierto grado de destrucción o de pérdida de calidad del empleo.
La expansión reciente de la programación y la oferta de canales de televisión, así como el desarrollo de la red informática mundial (World Wide Web) ha creado nuevas posibilidades de empleo y de actividad profesional para actores, músicos, diseñadores, periodistas y otras categorías. Han proliferado nuevas ocupaciones en campos como la administración y la concepción de sitios Web, y diversas especialidades en tecnologías de la información. Ha aumentado también la utilización del teletrabajo, la producción a distancia y otras prestaciones posibles gracias a las tecnologías de la comunicación, y han cobrado primacía distintos medios que permiten acelerar los proceso de trabajo.
Esta modalidad laboral, cada vez más corriente en algunas profesiones de los medios de comunicación y el espectáculo, puede consistir en: la ocupación de una persona en su hogar, a tiempo completo o a tiempo parcial, al servicio de un empleador y con derecho a las mismas prestaciones que reciben los trabajadores ocupados en los locales de trabajo propiamente dichos; también puede tratarse de un empleo a tiempo completo en el que el teletrabajo sólo ocupa un número determinado de días por semana o por mes; por último, también puede comprender el trabajo del contratista independiente que no recibe prestaciones ni equipo de parte del empleador(2). Las responsabilidades de los empleadores con respecto a las condiciones de trabajo, seguridad social y otros aspectos del empleo de sus teletrabajadores varían en función del contrato o de los acuerdos suscritos entre las personas interesadas y los empleadores, así como de la legislación laboral pertinente. Las estadísticas sobre teletrabajo se basan en diversas hipótesis y definiciones, por lo que las cifras que se presentan a continuación deberían manejarse con la debida cautela. El teletrabajo se ha extendido principalmente en los Estados Unidos, donde en 1997 ocupaba a un total estimado de 8 millones de personas, lo que representaba el 6,5 por ciento de la fuerza total de trabajo. Otros países en que esta modalidad laboral registró volúmenes importantes de mano de obra en 1997 eran el Reino Unido (con más de 500.000 trabajadores), Alemania (150.000) y España (100.000); la práctica era también corriente en países como Suecia y Canadá, y también en Irlanda, con más de 30.000 personas, lo que representaba el 4 por ciento de la fuerza de trabajo total(3). El teletrabajo es una práctica muy común en el periodismo, la corrección de estilo y la redacción de índices analíticos, pero también se practica en otros segmentos de las industrias de los medios de comunicación y el espectáculo. En 1999, estos sectores daban empleo en el Reino Unido a cerca de 59.000 personas entre asalariados y trabajadores independientes, cifra que comprendía a unas 33.000 personas empleadas en la categoría de «autores, escritores y periodistas» y a otras 22.000 en la categoría de «artistas plásticos, diseñadores gráficos, etc.»(4). Los motivos que explican el auge creciente del teletrabajo son numerosos, y pueden citarse en particular los esfuerzos encaminados a reducir el tiempo, el costo y las repercusiones medioambientales que supone el traslado cotidiano desde el domicilio al lugar de trabajo; la modernización de la tecnología, la informática y las comunicaciones electrónicas, que ha hecho posible la contratación de personal en distintas localidades; el deseo de reducir los costos derivados del mantenimiento del lugar de trabajo suficientemente amplios para acoger al personal; la oferta de teletrabajo a las personas que prefieren trabajar en su domicilio debido a discapacidades físicas, responsabilidades familiares u otros motivos; la aplicación de estrategias para reducir el ausentismo, y el reconocimiento de que los trabajadores tienen ciclos de productividad y creatividad variables. Otro factor es el aumento de la productividad, pues diversos estudios han demostrado que el teletrabajo puede dar lugar a mejoras considerables en este campo(5).
El Gobierno alemán examina en la actualidad las repercusiones de la introducción y la expansión del teletrabajo basado en la utilización de computadoras, y ofrece asesoramiento práctico a los empleadores sobre los aspectos económicos, jurídicos y técnicos de esta modalidad laboral, promoviendo conjuntamente con los sindicatos las formas socialmente aceptables del mismo y familiarizando a los trabajadores con la nueva demanda de teletrabajadores, así como con los aspectos sanitarios, sociales y de seguridad propios del trabajo a domicilio(6). Todas estas iniciativas tienen por objeto evitar problemas como los del «empleo falsamente independiente» o el trabajo no sujeto a los regímenes de seguridad social, y promover el principio de alternar el teletrabajo con tareas que permitan que el trabajador establezca contactos directos con el empleador y sus colegas.
La aparición de nuevos tipos de trabajo (la creación de efectos especiales con computadora, y la administración y diseño de sitios Web), así como de nuevos productos (libros electrónicos, películas en formato DVD, etc.) crearán sin duda oportunidades de empleo y carrera para algunas personas, pero perjudicarán también las perspectivas profesionales de otras. Por ahora no se dispone de datos irrefutables que permitan concluir si esta evolución ha afectado en forma diferente a los hombres y a las mujeres, o a otros grupos, pero es legítimo conjeturar que una parte más que considerable de las consecuencias negativas ha recaído sobre los trabajadores de más edad.
Es muy difícil distinguir entre los puestos de trabajo perdidos a raíz de la implantación de las nuevas tecnologías de aquéllos que se han destruido al cabo de fusiones, adquisiciones o reorganizaciones de empresas, o a raíz de quiebras, problemas macroeconómicos y otros factores. La pérdida de empleos en un ámbito dado puede quedar también encubierta por procesos como la creación de puestos de trabajo para las personas que se incorporan a la misma empresa o sector. Las nuevas formas de organización de la distribución de productos de los medios de comunicación y el espectáculo, basadas en redes, afectarán por lo general al empleo en el sector de la venta minorista tradicional, y generarán una mayor oferta de empleo en profesiones técnicas, de creación artística, de administración y de venta directa.
Algunos trabajos o profesiones tradicionales están hoy relacionados en forma directa y estrecha con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Por ejemplo, son muy pocos los periodistas de la prensa escrita que pueden desempeñar sus funciones sin apoyarse en una conexión con la Internet(7), y otros tantos han convertido a los teléfonos celulares, agendas electrónicas, computadoras portátiles y otros aparatos en instrumentos esenciales de su oficio. Por ejemplo, los periodistas financieros no pueden prescindir de sus conexiones electrónicas si quieren desempeñar bien su trabajo. Los periodistas independientes, los correctores de estilo, los diseñadores gráficos y otros profesionales están recurriendo cada vez más y en forma casi exclusiva a la ayuda de estas tecnologías; además, suelen encontrar las ofertas de trabajo a contrata o empleos fijos consultando las listas disponibles en la Internet, los sitios Web especializados en contratación en línea y otros recursos. Así, está resultando cada vez más difícil obtener un empleo si no se poseen competencias en TIC; análogamente, los niveles de ingresos ofrecidos hoy a las personas sin calificaciones en TIC tienden a ser inferiores. Por lo que se refiere a la situación de los camarógrafos y técnicos de cine, las tecnologías digitales han entrañado la eliminación progresiva de los oficios especializados, ampliando al mismo tiempo el ámbito profesional de las demás tareas propias de este sector; los equipos de filmación son hoy más reducidos y necesitan, por consiguiente, un personal polivalente, cuyas responsabilidades suelen ser mayores y estar definidas con menor claridad. Al parecer, la primera oleada de innovaciones tecnológicas aplicadas en este campo tuvo escasas repercusiones en el empleo; en cambio, el proceso más reciente de digitalización ha tenido, en principio, efectos mucho mayores en el mercado laboral(8).
Las fusiones y adquisiciones de empresas a nivel mundial registradas en los sectores de la radio y teledifusión y la industria cinematográfica -- así como el desarrollo de las TIC -- han dado lugar a un aumento del número de empresas internacionales de riesgo compartido, de coproducciones y de asociaciones, que tienen capacidad para respaldar la producción con redes de inversión y distribución internacionales de gran escala, y se proponen a menudo la conquista de mercados más grandes. Esto ha afectado los procesos de producción y la financiación, mercadotecnia, pautas de trabajo y condiciones de empleo en la mayoría de las profesiones que se practican en el seno de las grandes corporaciones multinacionales y empresas afines. En los países industrializados, empresas como Disney, Time Warner, Fox y Viacom ejercen al parecer una influencia creciente en el desempeño profesional de los actores y en los convenios colectivos de su personal, con consecuencias no siempre benéficas. Los trabajadores se han visto muchas veces obligados a aceptar, por contrato, condiciones de remuneración y de trabajo inferiores a las habituales, pues de lo contrario podrían encontrarse en situación de desocupación total. La internacionalización de la producción abre diversas brechas que permiten evitar los acuerdos sindicales, ofrecer a los artistas intérpretes de los países en desarrollo condiciones contractuales menos favorables o inadecuadas, y pagar remuneraciones por debajo del mínimo sindical(9).
Las políticas estatales en materia de tecnología no están siempre orientadas de manera clara a regular los efectos que las TIC tienen en el empleo. En la mayoría de los países, dichas políticas estatales comprenden la aplicación de medidas de desreglamentación (privatización y liberalización) cuyos efectos en el empleo suelen ser perjudiciales para los trabajadores interesados. Algunos países, y en particular Canadá(10) y Francia, se han limitado a adoptar políticas reguladoras con respecto a las denominadas industrias culturales -- y en especial, a la cinematografía -- a fin de proteger las industrias culturales nacionales o regionales de las repercusiones del libre comercio (lo que, en otras palabras, suele designar a las importaciones culturales procedentes de Estados Unidos). En general, las políticas nacionales en materia de tecnología cuentan con el apoyo más o menos entusiasta de los sectores profesionales interesados en la información(11), apoyo que suele traducirse en aportes de fondos para la formación, la investigación y el desarrollo, es decir, recursos que redundan en beneficio tanto de las empresas como de los trabajadores. Cuando ha sido necesario adaptarse a los efectos de la introducción de las TIC, los sindicatos han desempeñado un papel capital, esforzándose por reglamentar los efectos que el proceso de reestructuración tiene en el empleo, con un grado diverso de respaldo de las autoridades y de los empleadores, en función de las circunstancias.
Es evidente que para muchos trabajadores, y en especial para los que desempeñan funciones en sectores profesionales relacionados con algunas tecnologías particulares, un factor decisivo es la capacidad y la disposición a adaptarse a los cambios. Algunos pueden considerar que los cambios son difíciles, imposibles o inaceptables, mientras que otros los acogerán favorablemente y se acomodarán a ellos con relativa facilidad. Es posible también que muchos trabajadores estimen que sus competencias profesionales no se ajustan a las nuevas exigencias, o que la satisfacción que obtienen de su trabajo resulta menoscabada por los cambios introducidos en sus funciones o en el producto o servicio del que son responsables. Por lo que se refiere al número de puestos de trabajo perdidos o creados, resulta sumamente difícil evaluar las repercusiones de las tecnologías de la información, que difieren sustancialmente según los sectores, las profesiones o los países. De acuerdo con los resultados de un estudio sobre previsiones en la evolución del empleo en los medios impresos de Alemania, entre 1992 y 2010 se registrará una reducción de 12 por ciento; en cambio, el empleo en el sector de los medios de comunicación electrónicos, en el que se han incluido los medios electrónicos «tradicionales», como la radio y teledifusión, y los nuevos multimedios, se incrementará en 62 por ciento(12), lo que, con respecto a la situación actual, representará un aumento neto de unos 8.000 puestos de trabajo(13).
Radio y teledifusión, cinematografía y actuaciones en directo
Según otras previsiones, efectuadas por el Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, entre 1996 y 2006 se habrá registrado un crecimiento de 13 por ciento de la categoría profesional de los trabajadores independientes especializados, lo que se debería traducir en mejores perspectivas laborales, en especial para los escritores, artistas plásticos y artistas de variedades. Entre las profesiones con mayor ritmo de crecimiento figuraban las especialidades de autoedición (74 por ciento de crecimiento); las profesiones con una mayor reducción de puestos de trabajo incluían a los tipógrafos, maquetistas y compaginadores de fotocomposición, en el sector gráfico. Entre 1996 y 2006, el número de locutores y periodistas de la radio y la televisión debería mantenerse estable, en alrededor de 52.000 personas, registrándose eso sí un aumento del empleo para diseñadores, escritores, artistas plásticos, productores, actores y artistas de variedades(14). En el cuadro 3.1 se presentan con más detalle algunas previsiones de la evolución del empleo en algunas categorías profesionales. En todo caso, hay que recordar que en el momento de compilarse este cuadro, se había completado ya la transición hacia el equipamiento en cámaras digitales para la filmación y la teledifusión en los Estados Unidos. En cambio, en los demás países, y en especial en los países en desarrollo, dicho proceso es relativamente reciente y aún no ha concluido, por lo que se desconocen los efectos que tendrá en el empleo.
Cuadro 3.1. Evolución del empleo, por profesión, en la industria cinematográfica y la teledifusión de Estados Unidos entre 1996 y las previsiones para 2006 (en miles de puestos de trabajo)
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Profesión |
Evolución del empleo |
Variación |
Total de nuevos puestos de trabajo generados por el crecimiento y las sustituciones netas, 1996-20061 | ||||
|
Cantidad |
Distribución en % |
Cantidad |
% | ||||
|
1996 |
2006 |
1996 |
2006 |
||||
|
| |||||||
|
Escritores, artistas plásticos y artistas de variedades |
1.726 |
2.138 |
1,3 |
1,4 |
412 |
23,8 |
772 |
|
Bailarines y coreógrafos |
23 |
30 |
0,0 |
0,0 |
7 |
28,0 |
12 |
|
Diseñadores |
342 |
431 |
0,3 |
0,3 |
89 |
26,1 |
149 |
|
Diseñadores, no incluidos los de interiores |
279 |
361 |
0,2 |
0,2 |
72 |
25,7 |
120 |
|
Diseñadores de interiores |
63 |
80 |
0,0 |
0,1 |
17 |
27,5 |
28 |
|
Músicos |
274 |
366 |
0,2 |
0,2 |
92 |
33,4 |
130 |
|
Fotógrafos y camarógrafos |
154 |
180 |
0,1 |
0,1 |
26 |
16,9 |
48 |
|
Camarógrafos de televisión, cine y vídeo |
20 |
23 |
0,0 |
0,0 |
3 |
14,5 |
6 |
|
Fotógrafos |
134 |
157 |
0,1 |
0,1 |
23 |
17,3 |
42 |
|
Productores, directores, actores y artistas de variedades |
105 |
130 |
0,1 |
0,1 |
25 |
23,6 |
48 |
|
Locutores y periodistas de radio y televisión |
52 |
52 |
0,0 |
0,0 |
0 |
-0,6 |
21 |
|
Reporteros y corresponsales |
60 |
58 |
0,0 |
0,0 |
-2 |
-3,1 |
17 |
|
Escritores y correctores de estilo, incluidos los redactores de temas técnicos |
286 |
347 |
0,2 |
0,2 |
61 |
21,2 |
124 |
|
Todas las demás profesiones |
880 |
1.104 |
0,7 |
0,7 |
224 |
25,5 |
437 |
|
1 La oferta total de nuevos empleos representa la suma del aumento del empleo y las sustituciones netas. Si la evolución del empleo es negativa, la oferta generada por el crecimiento es igual a cero y la oferta total de nuevos empleos es igual al total de las sustituciones netas. Fuente: Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, 1997, pág. 65. | |||||||
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| |||||||
En 1995, el empleo en la producción cinematográfica y audiovisual europea alcanzó un volumen de 850.000 puestos de trabajo, lo que constituyó un aumento neto con respecto a 1985, año en que el volumen total de empleo fue de 630.000 puestos(15). Por ejemplo, en septiembre de 1995, la industria cinematográfica de Estados Unidos empleaba a más de 590.000 personas, frente a 221.000 empleadas en 1985; en particular, se había triplicado el número de personas empleadas en la producción y los servicios (que pasó de 101.000 en 1985 a 314.000 en 1995)(16). En la actualidad, este sector emplea a más personas que la industria aeroespacial. Una parte de dicho crecimiento del empleo, que se mantenía a la fecha de la redacción de este informe, puede atribuirse a las especialidades profesionales relacionadas con las TIC, en campos como la producción digital generada con computadoras, las técnicas de efectos visuales especiales y la gestión de sistemas y redes.
Sin embargo, las repercusiones económicas de la denominada «fuga» de la producción cinematográfica y de televisión se evaluaron en 10.300 millones de dólares en 1998, cuantía que se quintuplicó con respecto a los primeros años del decenio de 1990. La emigración de las actividades de producción de la industria del espectáculo provocó la pérdida de 60.000 puestos de trabajo a tiempo completo entre 1996 y 1998, y una pérdida total de 125.100 puestos de trabajo entre 1990 y 1998 (por ejemplo, en 1990, se perdieron 6.900 empleos, y en 1998, 23.500)(17). Prácticamente todos los empleos perdidos correspondieron a las categorías de dobles para escenas peligrosas, actores secundarios, técnicos, personal de vestuario, maquillaje y decorados, pero también fueron afectados algunos actores principales.
Es posible que el auge de las TIC haya contribuido a reforzar la tendencia observada entre los actores y otros trabajadores de la industria cinematográfica de conservar su independencia profesional en lugar de convertirse en asalariados de los estudios de producción, con la consecuente desprofesionalización de sus empleos. También se ha observado una reducción del volumen de empleo de actores, extras y otro personal de la cinematografía y la televisión a raíz de la introducción de nuevas tecnologías para la creación de efectos especiales, que sustituyen una parte de su trabajo. Por ejemplo, esto ha obligado con frecuencia a los actores de teatro a adaptarse a un sistema en el que se supone deben ser capaces de manipular las consolas informatizadas de iluminación o el equipo de cambio de los decorados, debido a la falta de recursos que afecta a este sector.
Con el aumento del número de canales de televisión en todo el mundo, ha aumentado también la teledifusión de espectáculos y actuaciones en directo. Sin embargo, la FIA ha señalado que, las más de las veces, los actores no son remunerados por dichas difusiones, y hay quienes sostienen que esta práctica tiende a reducir el público del teatro y es un sustituto poco satisfactorio de las representaciones en sala(18). Con todo, la teledifusión puede ayudar a despertar un interés mucho mayor por las actuaciones en directo y crear nuevas oportunidades profesionales. Las organizaciones de trabajadores se están esforzando por lograr que la explotación cada vez mayor de los derechos conexos relativos a la participación de los actores en producciones en directo sea objeto de una remuneración adecuada en el futuro (se refiere a la producción de vídeos o grabaciones, a la difusión y a otros productos derivados de dichos espectáculos), y también por que se redoblen los esfuerzos encaminados a impedir las grabaciones no autorizadas de las actuaciones en directo y la reproducción ilegal de las grabaciones autorizadas (véase el capítulo 7).
Esta evolución abre enormes posibilidades para los actores de todo el mundo. Lo ha confirmado, por ejemplo, el Sindicato Francés de Artistas Intérpretes (SFA), al indicar que entre 1985 y 1995 el número de actores en Francia pasó de 16.310 a 40.437(19); no sólo ha aumentado el volumen de trabajo, sino que las representaciones y actuaciones grabadas han prolongado la vida de los espectáculos. Otro signo de progreso lo constituyen las perspectivas de crecimiento especialmente prometedoras para el empleo de los artistas de variedades de Estados Unidos (véase el cuadro 3.2), pues se prevén tasas de 33 por ciento para los músicos, 24 por ciento para los productores, directores, actores y artistas de variedades y 28 por ciento para los bailarines y coreógrafos(20).
Cuadro 3.2. Evolución del empleo, por profesión, en el sector del espectáculo de Estados Unidos, entre 1996 y las previsiones para 2006 (en miles de puestos de trabajo)
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Profesión |
Evolución del empleo |
Variación |
Total de nuevos puestos de trabajo generados por el crecimiento y las sustituciones netas, 1996-20061 | ||||
|
|
| ||||||
|
Cantidad |
Distribución en % |
Cantidad |
| ||||
|
|
|
|
| ||||
|
1996 |
2006 |
1996 |
2006 |
||||
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| |||||||
|
Escritores, artistas plásticos y artistas de variedades |
1.726 |
2.138 |
1,3 |
1,4 |
412 |
23,8 |
772 |
|
Bailarines y coreógrafos |
23 |
30 |
0,0 |
0,0 |
7 |
28,0 |
12 |
|
Músicos |
274 |
366 |
0,2 |
0,2 |
92 |
33,4 |
130 |
|
Productores, directores, actores y artistas de variedades |
105 |
130 |
0,1 |
0,1 |
25 |
23,6 |
48 |
|
1 La oferta total de nuevos empleos representa la suma del aumento del empleo y de las sustituciones netas. Si la evolución del empleo es negativa, la oferta generada por el crecimiento es igual a cero y la oferta total de nuevos empleos es igual al total de las sustituciones netas. Fuente: Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, 1997, pág. 65. | |||||||
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Por otra parte, según un estudio de la Federación Internacional de Músicos, los intérpretes tradicionales de la República de Corea han tenido menos posibilidades de empleo desde la introducción de los computadores en el medio musical; algunos pudieron seguir trabajando como intérpretes, pero muchos optaron por la composición o los arreglos musicales. En la India, el desarrollo y la popularización creciente de los instrumentos electrónicos provocó una drástica reducción de la demanda de intérpretes de instrumentos acústicos; en la práctica, un músico que dispone de un teclado electrónico puede producir un sonido equivalente a 100 instrumentistas acústicos, lo que se ha traducido en un aumento del desempleo entre los intérpretes. En el Japón, la formidable expansión de la oferta y el uso de los sintetizadores y los instrumentos musicales informatizados -- junto con el auge del karaoke -- también han redundado en un marcado aumento del desempleo de los músicos(21).
Cuando el desempleo amenaza a los trabajadores permanentes de estos sectores, algunos tienen quizás la posibilidad de obtener cursos de readaptación profesional o un traslado en la misma empresa que los emplea (medidas que suelen ser objeto de acuerdos entre la dirección y los sindicatos); quienes pierden su puesto de trabajo logran tal vez colocarse en otra empresa (posiblemente después de seguir un programa de readaptación profesional o de reubicación laboral). Sin embargo, algunos sectores gravemente afectados por la introducción de tecnologías que reducen las necesidades de mano de obra ofrecen pocas posibilidades de reinserción para los trabajadores que pierden sus puestos de trabajo. En la empresa Radio y Televisión de Grecia (ERT) se ha previsto un plan de jubilación anticipada negociado por POSPERT (Federación de Trabajadores de la Radio y Teledifusión de Grecia), con el objeto de reducir al mínimo la pérdida de puestos de trabajo en esta empresa provocada en parte por la introducción de las nuevas tecnologías y también por otros factores de reestructuración; según los términos de este plan, entre 1999 y 2003 se reducirá paulatinamente la plantilla de la ERT (que en la actualidad cuenta con 3.350 trabajadores), mediante el paso a jubilación anticipada en condiciones favorables de cerca de 800 personas(22). En España, la plantilla de Radio Televisión Española se situaba en alrededor de 9.500 personas en 1998, después de haber llegado a unas 15.000 personas en 1993. Esta reducción se consiguió en parte mediante la reestructuración de la empresa, así como también debido a la evolución tecnológica y del mercado, proceso que se intensificó con la aplicación de las medidas encaminadas a reducir el nivel de endeudamiento de dicha corporación(23). El volumen de empleo permanente de las entidades públicas de radiotelevisión europeas se redujo sustancialmente durante el período 1992-1997, particularmente en Alemania, Austria, Bélgica, España, Hungría, Italia, Portugal y el Reino Unido(24).
Por regla general, el trabajo de los periodistas tiene un carácter más regular que el de los artistas intérpretes, y tanto sus estructuras sindicales como los convenios colectivos que han suscrito difieren considerablemente con respecto a las de estos últimos. Al igual que los artistas intérpretes, los periodistas están preocupados por la preservación de su trabajo y por la posibilidad de que la utilización de las nuevas tecnologías sirva para encubrir procedimientos incorrectos o abusivos. En los últimos años, se han registrado cambios considerables tanto en la naturaleza del periodismo como en las condiciones de empleo en esta profesión. Por ejemplo, es posible que los nuevos medios noticiosos, como los servicios en línea, capten una parte de los lectores, oyentes y telespectadores, apartándolos en cierta medida de los periódicos, la radio y la televisión. No obstante, resulta difícil distinguir los efectos de los nuevos medios de comunicación de otros factores. Según un estudio realizado en 1996 entre los usuarios de computadoras personales en Estados Unidos, 78 por ciento de los entrevistados indicaron que dedicaban a sus computadoras una parte del tiempo que antes ocupaban en mirar televisión; estas personas consideraban que era probable que también los periódicos y las revistas de información general resultaran perjudicadas por esta tendencia, pues la información que tradicionalmente ofrecían estos medios se podía conseguir ahora con mayor rapidez en la Internet(25).
Es posible que el crecimiento de los medios de comunicación en línea implique a la larga el declive de por lo menos algunos de los medios de comunicación tradicionales, si bien es cierto que las empresas de prensa y de radio y teledifusión tienen la capacidad de organizar sus propias empresas para ocupar un sitio en el ciberespacio, explorando terrenos en los que nunca antes habían podido actuar, y en definitiva creando más puestos de trabajo para los periodistas(26).
No obstante algunas previsiones poco optimistas, la demanda de reporteros y redactores se mantiene, y no hay motivo alguno para pensar que partes considerables de ese trabajo puedan ser automatizadas en un grado tal que se reduzca el empleo para estas categorías. Entre tanto, los avances tecnológicos como la Internet están ayudando en muchos aspectos a los periodistas a mejorar y hacer más eficiente su trabajo. Sin embargo, la evolución tecnológica ha dado origen a algunas preocupaciones y problemas. Una cuestión fundamental que se plantea a los trabajadores independientes se refiere a los derechos de la republicación electrónica de su trabajo. En realidad, todos los periodistas tienen motivos para estar preocupados, puesto que a medida que se van desarrollando los nuevos medios de comunicación y cambiando la técnica de recolección y difusión de las informaciones, podría ocurrir que los principios éticos de la profesión resulten menoscabados por el ritmo febril adquirido por la actividad informativa, o que los periodistas sientan amenazada su independencia o que el público pierda aún más su confianza -- desde ya peligrosamente escasa -- en los medios noticiosos.
La tecnología ha afectado positivamente algunos aspectos del mercado laboral del periodismo, pero sus repercusiones en otros planos no se han delimitado todavía con claridad. Con todo, no cabe duda de que los diarios han venido perdiendo público desde hace años. En 1967, cerca del 75 por ciento de los adultos estadounidenses leían los periódicos cotidianos. En 1998, ese porcentaje se había reducido a menos del 59 por ciento(27). También se ha reducido, aunque en menor proporción, el número de lectores de las publicaciones dominicales. Sin embargo, esta tendencia comenzó a registrarse hace ya bastante tiempo, de tal manera que aunque la televisión ha sido tal vez un factor, no se puede responsabilizar de la misma a la influencia de los medios de comunicación en línea.
Las previsiones de la evolución del empleo en el sector de los medios de comunicación de Estados Unidos para 1996-2006 permiten entrever buenas posibilidades profesionales para los redactores y los correctores de estilo (21 por ciento de crecimiento); en cambio, el mercado laboral para los locutores y periodistas de radio y televisión, reporteros y corresponsales se mantendrá bastante estable (véase el cuadro 3.3)(28).
Cuadro 3.3. Evolución del empleo, por profesión, en los medios de comunicación de Estados Unidos, entre 1996 y las previsiones para 2006 (en miles de puestos de trabajo)
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Profesión |
Evolución del empleo |
Variación |
Total de nuevos puestos de trabajo generados por el crecimiento y las sustituciones netas, 1996-20061 | ||||
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| ||||||
|
Cantidad |
Distribución en % |
Cantidad |
% | ||||
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|
|
|
| ||||
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1996 |
2006 |
1996 |
2006 |
||||
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| |||||||
|
Fotógrafos |
134 |
157 |
0,1 |
0,1 |
23 |
17,3 |
42 |
|
Locutores y periodistas de radio y televisión |
52 |
52 |
0,0 |
0,0 |
0 |
-0,6 |
21 |
|
Reporteros y corresponsales |
60 |
58 |
0,0 |
0,0 |
-2 |
-3,1 |
17 |
|
Escritores y correctores de estilo, incluidos los redactores de temas técnicos |
286 |
347 |
0,2 |
0,2 |
61 |
21,2 |
124 |
|
1 La oferta total de nuevos empleos representa la suma del aumento del empleo y las sustituciones netas. Si la variación del empleo es negativa, la oferta generada por el crecimiento es igual a cero y la oferta total de nuevos empleos es igual al total de las sustituciones netas. Fuente: Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, 1997, pág. 65. | |||||||
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Según la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), la situación de los periodistas en Argentina se deterioró gravemente durante 1998-1999, período en que se registraron 800 despidos desde el cierre del diario Perfil, en 1998. Además, persiste un sentimiento de incertidumbre en cuanto al futuro de la empresa Argentina Televisora Color, único canal estatal. De enero de 1997 a marzo de 1998 se registraron 12 fusiones o adquisiciones mayoritarias en el ámbito de los periódicos y las editoriales; también hay dudas en cuanto al futuro de muchas estaciones de radio, y se han registrado quejas sobre diversas infracciones a las disposiciones legales que rigen las condiciones de empleo de los periodistas y de otras categorías de personal del sector de la edición(29).
Los datos relativos a España ponen de manifiesto los cambios que se han producido en el empleo y en la proporción de hombres y mujeres en la fuerza de trabajo del sector editorial entre 1992 y 1998, en particular en los periódicos (véanse los gráficos 3.1 y 3.2). Mientras que, por una parte, se registró una reducción evidente de la fuerza de trabajo total, la proporción del personal de edición y de las mujeres aumentó en forma sostenida. Durante el período, la fuerza de trabajo disminuyó en 15 por ciento, la proporción del personal de edición aumentó de 37 a 46 por ciento, y la proporción de mujeres en el personal general, de 27 a 29,5 por ciento(30). Análogamente, en Portugal se registró un enorme aumento del número de periodistas, que pasó de 1.281 en 1987 a 4.247 en 1997. La proporción de mujeres en esta categoría pasó de 19 por ciento en 1987 a casi 33 por ciento en 1997(31). Como nunca antes, las mujeres se incorporan a la profesión del periodismo; un estudio realizado en 1998 para Women in Journalism, en el Reino Unido, puso de relieve que las mujeres menores de 35 años empleadas en los periódicos ganaban un salario promedio de 32.000 libras, mientras que sus colegas varones percibían un promedio de 25.000 libras(32).
La situación de varios periódicos de Singapur constituye un buen ejemplo de los efectos de la internacionalización del periodismo en el empleo de este sector. Dichos periódicos, entre los que figura el Straits Times, se redactan y diseñan parcialmente en oficinas satélites ubicadas en otros países, las que remiten sus textos e ilustraciones por medios electrónicos. Esta modalidad de edición, originada en la escasez de periodistas que existe en Singapur, ha sido favorecida por la utilización de las TIC.
Los nuevos medios de comunicación en línea han generado nuevas posibilidades de empleo en muchos países industrializados, y en especial en Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Japón, Canadá, Francia y otros. Mientras que el empleo en los medios de comunicación tradicionales no ha variado en lo esencial, órganos noticiosos en línea como CNet, Salon, Slate, Newsbytes, Thestreet.com, Legi-Slate y otros están contratando nuevo personal. La empresa electrónica CNet emplea a unos 50 reporteros, redactores, diseñadores y productores, y ofrece una escala de salarios comparable a la de los periódicos de la ciudad en que tiene su sede (San Francisco) para puestos de trabajo similares(33). Hoy, muchos periodistas jóvenes se interesan más por trabajar en los medios de comunicación en línea que en la prensa tradicional y «aburrida»(34). Por otra parte, los periodistas empleados en estos nuevos órganos noticiosos deben afrontar problemas que no tienen sus colegas en los periódicos y estaciones de radio y teledifusión. Valga destacar al respecto las grandes dificultades con que han tropezado para obtener el reconocimiento necesario como medios de comunicación y las correspondientes acreditaciones y privilegios que para los demás periodistas son derechos adquiridos, como, por ejemplo, el acceso a la galería de prensa del edificio del Congreso en Washington, DC, Estados Unidos(35). Por otra parte, la definición de funciones de los puestos de trabajo en los nuevos medios de comunicación es menos clara, y el personal contratado tiene que adaptarse con mucha rapidez, debiendo en la práctica fijar ellos mismos la descripción de funciones de los puestos que ocupan(36).
El periodismo por medio de la red de Internet ha resultado una veta lucrativa para muchos escritores de periódicos y revistas. Según un especialista, «los profesionales con experiencia en los medios de comunicación serán objeto de una gran demanda para el desarrollo de los sitios Web. Los medios de comunicación se están ocupando del desarrollo de sitios Web para el comercio de detalle y la banca, que deben redactarse y diseñarse como si fueran periódicos»(37).
La sustitución de los medios de comunicación tradicionales por los nuevos medios electrónicos sigue siendo una amenaza hipotética que pesa sobre los empleos del periodismo. Otra amenaza es la constituida por la introducción de la tecnología en el lugar de trabajo, que reduce así la necesidad de trabajo humano. En este plano, los periodistas han salido bien parados. Las nuevas tecnologías han tenido muy poca incidencia en el trabajo de los reporteros y redactores de los medios de comunicación tradicionales. Aun cuando su introducción ha implicado la supresión de muchos puestos de trabajo en los diarios durante los últimos 25 años, los empleos sacrificados han sido en gran parte los del personal de composición y el personal de oficina. En cambio, el personal de las salas de redacción se ha reducido sólo en una pequeña medida, y los periodistas no han sido sustituidos por computadoras.
1. Por ejemplo, OIT: Coloquio sobre la convergencia de los medios de comunicación múltiples (multimedia): Informe final, Ginebra, 1997; M. Castells: The rise of the network society (Oxford, Blackwell, 1996); y C. Freeman y L. Soete: Work for all or mass unemployment? (Londres, Pinter, 1994).
2. Media Perspektiven (Frankfurt-am-Main), 1999, núm. 8, pág. 438.
3. Business Week (Nueva York), 23-30 de agosto de 1999.
4. Walter Durling, en una comunicación personal enviada a la OIT el 6 de septiembre de 1999.
5. Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales: «The information society in the 21st century. Experiences and suggestions for government action in Germany», por J. Warnken (Bonn, 1999).
6. Veáse W. Krasilowsky y S. Shemel: This business of music (Nueva York, Billboard Books, 1995).
7. Véase Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: Informe sobre el desarrollo humano, 1999 (Nueva York, 1999). Suecia dispone de 68 líneas telefónicas por cada 100 habitantes en tanto que Eritrea, Camboya, Haití y muchos otros países apenas disponen de una por cada 100 habitantes.
8. Véase, por ejemplo, B. Motzney: «Towards a new partnership for government, employers and workers», en OIT, op. cit., págs. 21-24.
9. Exclusión de Sudáfrica. T. Butterly: «Use of the Internet is growing in Africa», en NUA Internet Surveys (Dublín), 18 de febrero de 1998, extraído del sitio en la Web http://www.nua.ie. Cabe señalar que esas estimaciones -- así como otras que figuran en este informe -- sirven para dar ejemplos de las tendencias, no obstante; resulta imposible verificar las suposiciones, definiciones, métodos, datos, modelos, muestras de error y alcance de esas estadísticas, así como los requisitos de búsqueda de los clientes.
10. C. Fox: «Hi-tech for the grassroots», en Sources (París, UNESCO), núm. 114, julio-agosto de 1999, pág. 11.
11. «Viacom and CBS to merge in $36 bn deal», en Financial Times (Londres), 8 de septiembre de 1999, pág. 1.
12. PNB total de 1997 (método Atlas), según figura en un CD-ROM del Banco Mundial: Indicadores del desarrollo mundial, 1999 (Washington, DC, 1999).
13. National Geographic (Washington, DC), agosto de 1999. Mumbai es el nuevo nombre oficial de Bombay.
14. Cita de R. Cribb: «Rewired -- Technology has transformed 20th century life, and we're only beginning to understand the implications», en The Toronto Star, 29 de agosto de 1999, pág. B-4.
15. Subcomité de comunicaciones: «Wired to win! Canada's positioning within the world's technological revolution», Informe del Comité Permanente de Transportes y Comunicaciones del Senado del Canadá, Ottawa, Senado del Canadá, mayo de 1999, pág. 4.
16. Ibíd., pág. 9.
17. European Association of Development Institute: EADI Newsletter (Ginebra), 1998/1, pág. 33.
18. UNCTAD: Becoming a globally competitive player: The case of the music industry in Jamaica, por J. Kozul-Wright y L. Stanbury (Ginebra, 1998).
19. UNESCO: World Communication Report: The media and the challenge of the new technologies (París, 1997), Prefacio.
20. A. White: «Journalism», en OIT: Encyclopaedia of Occupational Safety and Health, vol. 3 (Ginebra, 1998).
21. R. Seppänen: «Books and CDs account for half of purchases over the Net», en The Bookseller (Londres), 13 de agosto de 1999, pág. 11.
22. «A nation of shopkeepers», en The Economist (Londres), 21 de agosto de 1999, pág. 52.
23. Financial Times (Londres), 29 de enero de 1999.
24. Financial Times (Londres), 26 de marzo de 1999.
25. En los Estados Unidos muchos puestos de trabajo de ese tipo son ocupados por artistas intérpretes empleados en las condiciones estipuladas por el gremio de actores de la pantalla en su acuerdo Interactive Media Agreement (véase http://www.sag.com/interactivetext.html), en su versión modificada 1993-1995.
26. Véase, por ejemplo, Bundesministerium für Wirtschaft und Technologie: Karrierewege in der Multimedia-Wirtschaft: Qualifikationsanforderungen und Arbeitsmarktentwicklung in einer Zukunftsbranche (Berlín, BMWi Dokumentation), núm. 464, septiembre de 1999.
27. L. Gray y R. Seeber (directores de la publicación): Under the stars: Essays on labour relations in arts and entertainment (ILR Press, Ithaca, Nueva York, 1996).
28. P. Miller y K. Sand: The status of the performer in 1997 (International Federation of Actors, Londres, 1997, inédito).
29. A. Parisotto: «Transnational corporations and the emerging global media markets», en Y. Aharomi (director de la publicación): The changing role of state intervention in services in an era of open international markets (Nueva York, New York State University Press, 1997).
1. A. McKinlay y B. Quinn: «Management, technology and work in commercial broadcasting, c.1979-98», en Technology, Work and Employment (Oxford, Blackwell, 1999), vol. 14, núm. 1, págs. 2-17.
2. Miller y Sand, op. cit.
3. D. Nelson: Journalism and new media tecnologies, documento de base inédito preparado para la OIT, 1999.
4. Citado por Nelson, op. cit.
5. M. Collins: «You've got to be joking», en The Guardian (Londres), 6 de septiembre de 1999.
6. J. Gibson: «Smith signals TV free-for-all», en The Guardian (Londres), 18 de septiembre de 1999, pág. l.
7. En un discurso de fondo ante la Convención de Cambridge de la Royal Television Society, pronunciado el 17 de septiembre de 1999, que se puede encontrar en el sitio Internet http://www.rts.org.uk/rts/html/magazine/smith.htm, incorporado el 23 de septiembre de 1999.
8. Ibíd.
9. «The BBC's begging bowl», en The Economist (Londres), 7 de agosto de 1999, pág. 14.
10. Z. Lanara: The media and public broadcasting in Greece (Atenas, POSPERT, 1999), inédito.
11. «The fight for radio rights in Argentina», en Action (Londres), núm. 214, marzo de 1999.
12. «Mixed-media companies fill the space», en Financial Times (Londres), 8 de octubre de 1998, pág. 2.
13. «The odd media couple», en Financial Times (Londres), 8 de septiembre de 1999, pág. 11.
14. «Brussels probes state TV in Italy, France» en Financial Times (Londres), 21 de julio de 1999.
15. Tal como se refleja en las discusiones del 3.er Congreso de la Internacional de los Medios de Comunicación Social y del Espectáculo (MEI), Berlín, 7-8 de octubre de 1999.
16. Federación Internacional de Actores (FIA): Actors and the international audiovisual production industries (Londres, 1999), pág. 14, inédito.
17. Gray y Seeber, op. cit., pág. 4.
18. Directors Guild of America/Screen Actors Guild: Runaway production study report, en el sitio Web http:\\www.sag.org, consultado el 20 de octubre de 1999, y FIA: Actors and..., op. cit., 1999.
19. FIA, ibíd., pág. 20.
20. Screen Actors Guild: «SAG applauds appointment of special congressional subcommittee to address US runaway productions,» comunicado de prensa del 14 de julio de 1999.
21. FIA, op. cit., pág. 56.
22. Miller y Sand, op. cit.
23. Véase Kozul-Wright y Stanbury, op. cit., pág. 25.
24. Basado en G. Neil: New media: Opportunity or threat? The performers' perspective, documento inédito preparado para la OIT, 1999 en el que cita a G.O. Sweeney, Jr. y a J.T. Williams, en Entertainment and Sports Lawyer (American Bar Association) 1999.
25. Miller y Sand, op. cit., pág. 13. The Guardian Weekly (21-27 de octubre de 1999) informaba de que el Arts Council of Great Britain iba a dar a las orquestas sinfónicas del país, que estaban al borde de la bancarrota, 10 millones de libras esterlinas para salvar sus deudas y habilitar fondos para la campaña de 2000-2001; a cambio de ello, las orquestas tenían que ofrecer «una manera de trabajar más flexible».
26. Federación Internacional de Músicos: Etude sur la situation des artistes-interprètes de la musique en Asie, en Afrique et en Amérique latine (París, 1998).
27. Royal National Theatre: Third System and Employment Action (Londres, 1999), no publicado.
28. Comunicación personal de Phil O'Reilly a la OIT, de 25 de agosto de 1999, poniendo al día «The implications of multimedia convergence on future skill requirements», en OIT: Coloquio sobre la convergencia..., op. cit., 1997.
29. Idem.
30. «Weekly Web News» en The Digital Edge (27 de agosto de 1999), en el sitio http://www.naa.org/edge/webnews.
31. Véase «Newspapers and the Internet», en The Economist (Londres), 17 de julio de 1999, pág. 18.
32. C. Dornan: «Between the rock and a hard-up place», en The Globe and Mail (Toronto), 16 de septiembre de 1999, pág. T1.
33. R.E. Schmid: Journalism and the Internet: A new world of information (Associated Press, enero de 1998).
34. D. Nelson, op. cit.
35. Idem.
36. Idem.
37. Idem.
38. GFC Net: International study of journalists' attitudes toward using technology (Nueva York, 1999), sitio en red http://www.gfcnet.com.
39. S. Kirsner: «Covering cyberspace», en Editor & Publisher, 14 de noviembre de 1998, pág. 30.
40. Cita entresacada del folleto de asistencia a la primera conferencia NetMedia, City University, Londres, 1995.
41. Nicholas y Williams: Journalism and the Internet (Londres, City University, 1998). Seguido por una encuesta aparecida en todas las salas de redacción de los medios de comunicación (televisión, radio, medios impresos y medios nuevos) en Wallace: Use of online services in the newsroom (Londres, City University Netmedia Survey Report, 1998).
42. Wallace, op. cit., pág. 6.
43. I. Katz, de The Guardian, citado por Nelson, op. cit.
44. B. Thompson, periodista independiente, citado por Nelson, op. cit.
45. B. Eggington, director de proyecto de BBC News Online, citado por Nelson, op. cit.
46. David Richardson, «Printing, photography and reproduction industry: General profile» en OIT: Encyclopaedia of Occupational Safety and Health, vol. 3.
47. M. Castells, op. cit., págs. 372 y 364.
48. PIA (Printing Industries of America): Bridging to a digital future, Cannes, Conferencia Internacional Comprint, 1994; y PIRA (Printing Industries Research Association, Reino Unido): Communication 2000: visions and strategies for printers and publishers, Cannes, Conferencia Internacional Comprint, 1994.
49. Véase Federación Gráfica Europea (EGF): New media, new challenge! (Bruselas, EGF, 1998).
50. Koninklijk Verbond van Grafische Ondernemingen (Asociación Real de Empresas Gráficas - KVGO): Grafische Opdrachtgeversonderzoek 1998 (Amstelveen, KVGO, 1998).
51. PIA, 1994, op. cit., págs. VII-3/4; y PIRA, op. cit., 1994, pág. ix.
52. PIA, 1994, op. cit., pág. VII-4.
53. R. McArthur: The internationalisation of print: Trends, socioeconomic impact and policy (Ginebra, OIT, 1990).
54. Personnel (New York), 12 de octubre de 1995 y 7 de mayo de 1997.
55. Datos procedentes de la Comisión Europea: Panorama of EU Industry 97 (Luxemburgo, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1997); y de la base de datos DEBA (Eurostat) y de una serie de asociaciones comerciales europeas.
56. P. Leisink: «The international restructuring of the media industries», en P. Leisink (director de la publicación): Globalization and labour relations (Cheltenham, Reino Unido, Edward Elgar, 1999).
57. Asociación de Editores Norteamericanos: «Book sales total £23,03 billon in 1998» en el sitio en red: htttp://www.publishers.org/home/stats/index.htm, consultado el 1.º de septiembre de 1999.
58. G. Ward: «You can't stop the countdown to digital», en British Printer (Tonbridge, Kent), julio de 1999, pág. 5.
59. S. Hitchcock y varios: «A survey of STM online journals 1990-95: The calm before the storm», en http://journals.ecs.soton.ac.uk/survey/survey.html, Southampton, Reino Unido, 1996.
60. Die Welt (Frankfurt-am-Main), 19 de agosto de 1999.
1. Según las observaciones de Robert Zachariasiewicz, comunicadas por escrito a la OIT el 26 de agosto de 1999. Este autor indicó también que la gran demanda de trabajadores especializados en TI en los Estados Unidos ha quedado ejemplarizada por la creciente presión ejercida por los empleadores a fin de lograr que los servicios de inmigración admitan un número superior de trabajadores extranjeros temporales en el marco del programa H-1B. Aunque el límite de admisiones se elevó de 65.000 personas en 1998 a 115.000 en 1999, el número total de admisiones efectivas superó una vez más el límite previsto, lo que se ha traducido en un retraso considerable en la tramitación de las solicitudes. Esto es una muestra de la extraordinaria rigidez que caracteriza al mercado de trabajo de las TI, en general.
2. Véase un análisis completo sobre este tema en V. di Martino: The high road to teleworking (OIT, Ginebra, de próxima publicación).
3. OIT: «Planeta Trabajo: Tendencias laborales», en: Trabajo (Ginebra), núm. 19, marzo de 1997, págs. 23-24.
4. Comunicación enviada a la OIT por la Oficina de Estadísticas Nacionales, Londres, el 4 de octubre de 1999, en la que se citaban datos de la Encuesta sobre la Fuerza de Trabajo (que consideraba como «teletrabajadores» a las personas asalariadas e independientes cuya ocupación en el hogar exigía la utilización de un teléfono y una computadora).
5. OIT: «Trabajo a distancia» en Condiciones de trabajo, vol. 4, Madrid, 1990.
6. Warnken, op. cit., pág. 4.
7. Se ha estimado que, en 1998, el 87 por ciento de los periodistas de la prensa escrita disponían de conexiones a la red Internet, como pone de relieve la publicación electrónica Internet Index, núm. 23, 28 de febrero de 1999, disponible en el sitio Web http://www.openmarket.com/intindex/99-02.htm.
8. Véase McKinlay y Quinn, op. cit., págs. 2-17.
9. Miller y Sand, op. cit., pág. 18.
10. B. Motzney: «Convergencia y contenidos de la sociedad de la información: la experiencia del Canadá», en OIT: Educación obrera (Ginebra, 1998), núm. 110-111, págs. 5-12.
11. B. Kahin y E. Wilson (directores de la publicación): National information infrastructure initiatives (Cambridge, Massachussetts y Londres, MIT Press, 1997).
12. W. Seufert: «Beschäftigungswachstum in der Informationgesellschaft?», en Media Perspektiven (Frankfurt-am-Main), 1996, 9/96, págs. 499-506.
13. Instituto Alemán de Investigaciones Económicas (DIW), 1996, citado por J. Warnken en Labour Education, op. cit., pág. 20.
14. Ministerio de Trabajo de Estados Unidos: «Employment outlook: 1996-2006», en Monthly Labor Review (Washington, DC, 1997), pág. 65.
15. OIT, op. cit., pág. 7.
16. Datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, citados en «Content as a new growth industry», en OECD Working Papers (París, 1998), vol. VI, núm. 46, cuadro 8, pág. 18.
17. Véase Directors Guild of America/Screen Actors Guild, op. cit., pág. 16.
18. Miller y Sand, op. cit., pág. 15.
19. Federación Internacional de Actores: Compilation of survey data on conditions in live performance. World Live Performance Conference, Lisboa, 1999 (Londres, 1999), pág. iii.
20. Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, op. cit., págs. 60 y 65.
21. Federación Internacional de Músicos, op. cit., págs. 121-122.
22. Lanara, op. cit., págs. 9-10.
23. Federación de Servicios de UGT: Estrategias de concentración y nuevas tecnologías en los medios de comunicación (Madrid, Secretaría de Gabinetes, Documentación y Estudios, 1999), págs. 75-76 y 164-165.
24. European Audiovisual Observatory: Statistical Yearbook (Estrasburgo, 1999), pág. 75.
25. Forrester Research Inc.: PC time and money (1996).
26. P. Boutie: «Will this kill that?», en Communication World, 1.º de abril de 1996, pág. 34; H. Hafrash: «Will the growing popularity of the Internet kill newspapers?», en Saudi Gazette, 17 de junio de 1999.
27. Datos estadísticos de la Newspaper Association of America.
28. Ministerio de Trabajo de Estados Unidos, op. cit., págs. 60 y 65.
29. Comunicación hecha personalmente a la OIT por Daniel das Neves, Secretario General de la UTPBA, el 2 de septiembre de 1999.
30. Informe Anual de la Comunicación 1997-1998: Estado y tendencias de los medios en España (Madrid, Grupo Zeta, 1998).
31. European Research Institute for Comparative Cultural Policy and the Arts (ERICarts): «Women in management or artistic decision-making positions in broadcasting,» en el sitio Web http://www.ericarts.org/women/staaudio.html, consultado el 24 de agosto de 1999.
32. L. Brooks: «So far, so feminised», en The Guardian (Londres), G2 Europe, 18 de octubre de 1999, pág. 10.
33. S. Outing: «Why online journalism is a great career choice», en Editor & Publisher, 1.º de mayo de 1999, pág. 49.
34. A. Marks: «Internet redefines news business for many young journalists», en Christian Science Monitor, 8 de agosto de 1999.
35. D. Noack: «Bias against online news reporters: The second class citizens of journalism», en Editor & Publisher, enero de 1998, pág. 13.
36. P. Zollman: «New media hiring: Vets offer tips», en Editor & Publisher, 21 de marzo de 1998, pág.20.
37. Nick Denton, ex periodista del Financial Times, que ha abierto su propia empresa en la Internet, citado por Jane Robins en el artículo «How to create a website and get ahead in journalism», en The Independent (Londres), 27 de julio de 1999.
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